La 7 actitudes básicas en mindfulness

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La actitud que aportes en la práctica de la atención plena será sumamente determinante del valor que tenga a largo plazo para ti, siendo esta precisamente la razón por la que cultivar determinadas actitudes, teniendo conciencia de ello puede servir de gran ayuda para lograr el máximo del proceso de meditación.Una manera de dirigir y canalizar nuestras energías para que puedan actuar con mayor eficacia en el proceso de crecimiento y la sanación.

Kabat- Zinn propone siete actitudes que constituyen los principales soportes de la práctica del Mindfulness: no juzgar, la paciencia, la mente de principiante, la confianza, el no esforzarse, la aceptación y el ceder.

7 actitudes

Estas actitudes son interdependientes, cada una influye en las demás y cultivar alguna mejora a las otras.

La generosidad, la gratitud, el dominio de uno mismo, el perdón, la amabilidad, la compasión, la ecuanimidad…. se desarrollan mediante el cultivo de estas siete actitudes fundamentales.

Fuente: Vivir con plenitud las crisis, Jon Kabat Zinn

El arte de no forzar: no forzArte

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“Si aumentas la conciencia, los cambios en tu vida vienen solos”. Jon Kabat- Zinn

Casi todo lo que hacemos lo hacemos con el fin de conseguir algo o llegar a alguna parte. Esta actitud, en la meditación, es diferente de cualquier actividad humana. Precisamente, la meditación consiste en “no hacer” , el objetivo es ser tú mismo. Nada más. La ironía se encuentra en que ya lo eres y , aunque suena raro y paradójico, esta paradoja puede indicarte el camino hacia una nueva forma de verte a ti mismo, una forma en la que intentas menos y eres más, que te llega precisamente mediante el cultivo de la actitud de “no esforzarte”.

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Si, por ejemplo, te sientas a meditar y piensas : “ Me voy a relajar”, “Me voy a convertir en una persona mejor o a iluminar”, lo que sucede es que introduces en tu mente la noción de dónde deberías estar , viniendo con ella de la idea de que no estás bien en ese momento: “si me encontrase más tranquilo, o fuese más inteligente, o trabajase con más ahínco o más esto y aquello, o si no me doliese la rodilla, estaría bien, pero en este momento no lo estoy”.

Esta actitud socava el cultivo de la atención plena, el cual entraña, sencillamente: prestar atención a lo que ocurra. No tienes que forzar nada. Si estás tenso, presta atención a esa tensión. Si algo te haces objeto de tu propia crítica, observa la actitud de la mente enjuiciadora. Simplemente estate atento y permanece en el presente.

Esta es posiblemente la actitud más paradójica de las siete actitudes de mindfulness, ya que meditar exige un esfuerzo, pero los mayores beneficios llegan del no esfuerzo.  De lo que se trata es de no esforzarse por alcanzar  resultados o conseguir objetivos.

“Requiere disciplina, pero lo más curioso es que no hay que hacer nada. Lo que propone la atención plena no es que uno cambie su vida, sino que se enamore de ella”. Jon Kabat-Zinn

La mejor manera de alcanzar tus objetivos en el campo de la meditación es ver y aceptar las cosas como son, en cada momento. Con paciencia y una práctica regular, el movimiento hacia tus objetivos se producirá por sí mismo.

Fuentes: Jon Kabat-Zinn, Vivir con plenitud las crisis, ED. Kairos.

El arte de cultivar paciencia

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La mariposa sólo puede salir al exterior cuando llega el momento y no se puede acelerar el proceso. Comprender y aceptar el hecho de que , a veces, las cosas se tienen que despegar cuando les toca es una forma de sabiduría que conocemos como paciencia.

En un mundo donde cada vez obtenemos más rápido todo, al ritmo del click, nos resulta difícil ser pacientes. Nos inquietamos con las luces rojas, en la cola de la caja del supermercado o en la sala de espera del dentista, e incluso en ocasiones nos sentimos enojados porque nos han hecho esperar. La paciencia es necesaria y se puede cultivar y desarrollar.

La paciencia es una de las siete actitudes básicas en mindfulness.

Cuando practicas la atención plena cultivas la paciencia hacia tu propia mente y tu propio cuerpo, te recuerdas, expresamente, que no hay necesidad de impacientarte contigo mismo si encuentras que estás tenso o nervioso, o porque tu mente se pasa el tiempo juzgando, o por haber practicado durante algún tiempo sin aparentes resultados positivos. Los resultados pueden venir después de semanas de práctica constante. Si eres impaciente, puedes renunciar demasiado pronto y nunca conocer los beneficios de la práctica.

“La paciencia es necesaria, uno no puede cosechar inmediatamente lo que ha plantado”. Soren Kierkegaard

La meditación, sobre todo al principio, es un ejercicio de paciencia, de constancia.Una de las actividades favoritas de la mente es vagar por el pasado y el futuro y perderse en pensar. Algunos de sus pensamientos son agradables y otros dolorosos y generadores de intranquilidad. En cualquiera de los casos, el mero hecho de pensar ejerce un fuerte tirón en nuestra conciencia. La mayoría de las veces, nuestros pensamientos arrollan nuestra percepción del momento actual y hacen que perdamos nuestra conexión con el presente. La paciencia puede ser una cualidad especialmente útil para invitar cuando la mente está agitada.

La paciencia puede resultarte difícil de cultivar, sobre todo cuando vives en un mundo donde todo está al alcance de tu mano con los teléfonos inteligentes. Requiere que cultives la serenidad interior y bondad y compasión hacia ti mismo y hacia la experiencia en sí. Tal vez has observado que, a menudo, sientes la necesidad o la exigencia de querer cambiar las cosas en vez de aceptarlas tal y como son, esto es la impaciencia, algo muy común en nuestros días y que es una fuente de desasosiego, nos deja a medio camino de aquello que emprendemos, porque pretende resultados rápidos que solo pueden obtenerse con paciencia y constancia. Al cultivar paciencia, no sólo tu mente estará más estable, sino que también tu cuerpo disfrutará de más bienestar.

“Incluso una vida feliz no puede estar libre de un grado de oscuridad y la palabra “feliz” perdería su significado si no fuera balanceada por la tristeza. Es mucho mejor tomar las cosas conforme se presentan con paciencia y ecuanimidad”. Carl Jung

Tener paciencia consiste sencillamente en estar totalmente abierto a cada momento, aceptándolo en su plenitud y sabiendo que, al igual que en el caso de la mariposa, las cosas suceden cuando les toca.

 

 

Fuentes: Kabat-Zinn, Jon , Vivir con plenitud las crísis. Editorial Kairos (2004)

 

El arte de soltar

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“No es necesario que salgas de casa. Quédate junto a tu mesa y escucha. Ni siquiera escuches, espera solamente. Ni siquiera esperes, quédate solo y en silencio. El mundo llegará a ti para hacerse desenmascarar, no puede dejar de hacerlo, extasiado se retorcerá ante ti”. Franz Kafka

Dejar ir, soltar es una manera de dejar que las cosas sean, de aceptar las cosas como son.

Para describir esta actitud fundamental en mindfulness, se utilizan las palabras ceder (traducción que aparece en el libro Vivir con plenitud la crisis de Kabat-Zinn), desapego, dejar ir, soltar…

Cuando me he puesto a escribir, he escogido soltar para el título porque es el verbo que más me resuena. Cuando digo soltar, pienso en una mano que se abre. En cómo toda la resistencia que se está haciendo para retener algo se libera, pasando de un estado de contracción a la expansión, a la apertura. El tránsito de la rigidez a la flexibilidad. Prueba a cerrar la mano, ahora aprieta el puño. Aprieta como si estuvieras aferrándote a algo que no quieres que se vaya. Ahora suelta…

Puedes escoger la palabra que quieras, la que te lleve a lo más importante: la esencia. Y lo esencial en esta actitud de mindfulness es dejar que tu experiencia sea la que es , y practicar observándola en cada momento.

Cuando comienzas a prestar atención a tu experiencia interior descubres que existen algunas ideas y sensaciones a las que da la impresión de que tu mente quiere adherirse. Si te resultan agradables, intentas prolongarlas, dilatarlas, convocarlas una y otra vez. Asimismo, existen otras experiencias que tratas de evitar, o de las que intentas liberarte o protegerte, bien porque te resultan desagradables o dolorosas o porque, de alguna manera, te dan miedo.

En la práctica de meditación lo que haces es dejar que tu experiencia sea la que es y practicas observándola. Así, de forma deliberada, dejas de lado esa tendencia a rechazar determinados aspectos de tu experiencia y a encumbrar otros.

Puede resultarte difícil, recuerda que soltar es una forma de dejar que las cosas sean como son y de aceptarlas. Cuando veas que tu mente juzga tu experiencia, deja que esas ideas enjuiciadoras se vayan. Reconócelas y suéltalas, no las persigas. Igualmente cuando te vengan ideas del pasado o del futuro, déjalas en paz, sólo permanece alerta.

Puede suceder que te domine, de forma especial la mente, alejar algo de ella, entonces puedes dirigir tu atención a lo que sientes “aferrándote” a ello. Aferrarse es justo lo contrario de alejar. Puedes observar tus propios apegos, con independencia de cuáles sean y de sus consecuencias en tu vida, y en qué sientes en esos momentos en que, por fin, cedes, así como, también cuáles son las consecuencias de ello. La disposición a mirar las formas en que te aferras muestra, en el fondo, mucha experiencia en lo contrario, de modo que, tengas o no éxito en desasirte, la atención plena sigue enseñándote si te dispones a ello.

Fuentes:

Vivir con plenitud las crisis, Jon Kabat-Zinn (Ed. Kairós)

Mente de principiante

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“Mirar sin pasado, con la mirada limpia, como quién ve la lluvia por primera vez”. Esther Fernández

La atención es un término que deriva de la expresión latina attendere (que significa “tender hacia”), nos conecta con el mundo modelando y definiendo nuestra experiencia.

Sucede que nuestra mente salta de un pensamiento a otro como un mono de rama en rama. Por nuestra mente pasan miles de pensamientos a diario. A cada instante se suceden nuevos pensamientos que vienen y van. Pero cuando prestamos atención plena a nuestros sentidos, nuestro cerebro aquieta su charla.

¿Has contemplado la lluvia? Cuando estamos en estado de atención plena la más sencilla experiencia puede convertirse en un hermoso milagro.

Practicar la atención plena es una puerta a nuevas formas de ser y a un aumento de la claridad. Con solo un pequeño cambio en el modo de comportarnos, el mundo se muestra diferente.

Jon Kabat-Zinn define la atención plena como “prestar atención de un modo concreto: deliberadamente, en el momento presente y sin prejuicios”.

La actitud con que emprendemos la práctica de prestar atención y estar en el presente es crucial. La actitud se puede asimilar a la tierra en la que cultivamos nuestra capacidad de calmar la mente , relajar nuestro cuerpo, concentrarnos y ver con más claridad. Si esa tierra es pobre nuestra atención también lo será. ¿Cómo podemos enriquecerla?

Los principales soportes de la práctica de la atención plena son siete actitudes:

No juzgar

Paciencia

Mente de principiante

Confianza

No esforzarse

Aceptación

Ceder

Juntos forman la base sobre la que edificar una sólida práctica de meditación. No son independientes. Cada actitud influye en la otra, para que brote con firmeza la práctica de atención plena.

Para ver la riqueza del momento presente necesitamos cultivar lo que se denomina “mente de principiante” o mente dispuesta a verlo todo como si fuera la primera vez. Cuando adoptamos la mente de principiante nos liberamos de las expectativas basadas en experiencias previas.

La mente de principiante nos recuerda que cada momento es único y posee posibilidades únicas. Evita atascarnos en creer que sabemos más de lo que sabemos, una creencia que limita nuestras posibilidades. Como dice Shunryu Suzuki , a la mente del principiante se le presentan muchas posibilidades; a la del experto, pocas.

En este sentido, Saadat A. Khan sugiere que la “mente de principiante encarna las más altas cualidades emocionales, tales como el entusiasmo, la creatividad, y el optimismo. Si el lector reflexiona brevemente sobre los opuestos de estas cualidades, es claro ver que la calidad de vida requiere vivir con la mente del principiante”.

Podemos intentar cultivar nuestra mente de principiante en nuestra vida diaria. Alimentar la mirada de ese niño interior que todos tenemos, deseoso de aprender y descubrir. Abrir nuestros sentidos al momento presente con curiosidad, como si fuera la primer vez. La próxima vez que veamos la lluvia preguntémonos si la vemos como es en ese preciso momento, con una mente limpia, con ojos nuevos, o sólo la vemos con el velo de nuestras propias ideas y opiniones acerca de ella. Intentémoslo también con los problemas que nos van surgiendo, con las personas a las que queremos… dejar que el momento presente nos sorprenda.

En la siguiente entrada seguiremos con el resto de actitudes, e iremos cultivando el arte de vivir el momento presente.

 

Fuentes: 

Mente Zen, Mente de Principiante, Shunryu Suzuki

Busca en tu interior, CHADE-MENG TAN

Jon Kabat-Zinn Mindfulness 9 attitudes – beginners mind :

https://www.youtube.com/watch?v=ssqclf52ZpY