El arte de no forzar: no forzArte

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“Si aumentas la conciencia, los cambios en tu vida vienen solos”. Jon Kabat- Zinn

Casi todo lo que hacemos lo hacemos con el fin de conseguir algo o llegar a alguna parte. Esta actitud, en la meditación, es diferente de cualquier actividad humana. Precisamente, la meditación consiste en “no hacer” , el objetivo es ser tú mismo. Nada más. La ironía se encuentra en que ya lo eres y , aunque suena raro y paradójico, esta paradoja puede indicarte el camino hacia una nueva forma de verte a ti mismo, una forma en la que intentas menos y eres más, que te llega precisamente mediante el cultivo de la actitud de “no esforzarte”.

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Si, por ejemplo, te sientas a meditar y piensas : “ Me voy a relajar”, “Me voy a convertir en una persona mejor o a iluminar”, lo que sucede es que introduces en tu mente la noción de dónde deberías estar , viniendo con ella de la idea de que no estás bien en ese momento: “si me encontrase más tranquilo, o fuese más inteligente, o trabajase con más ahínco o más esto y aquello, o si no me doliese la rodilla, estaría bien, pero en este momento no lo estoy”.

Esta actitud socava el cultivo de la atención plena, el cual entraña, sencillamente: prestar atención a lo que ocurra. No tienes que forzar nada. Si estás tenso, presta atención a esa tensión. Si algo te haces objeto de tu propia crítica, observa la actitud de la mente enjuiciadora. Simplemente estate atento y permanece en el presente.

Esta es posiblemente la actitud más paradójica de las siete actitudes de mindfulness, ya que meditar exige un esfuerzo, pero los mayores beneficios llegan del no esfuerzo.  De lo que se trata es de no esforzarse por alcanzar  resultados o conseguir objetivos.

“Requiere disciplina, pero lo más curioso es que no hay que hacer nada. Lo que propone la atención plena no es que uno cambie su vida, sino que se enamore de ella”. Jon Kabat-Zinn

La mejor manera de alcanzar tus objetivos en el campo de la meditación es ver y aceptar las cosas como son, en cada momento. Con paciencia y una práctica regular, el movimiento hacia tus objetivos se producirá por sí mismo.

Fuentes: Jon Kabat-Zinn, Vivir con plenitud las crisis, ED. Kairos.

El arte de aceptar: aceptArte

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“Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma”. Carl Gustav Jung

En el transcurso de nuestro día a día desperdiciamos con frecuencia una gran cantidad de energía negándonos a lo que constituye ya un hecho y resistiéndonos a él.

La aceptación significa ver las cosas como son en el presente.

La aceptación es una de las siete actitudes básicas de la práctica de la atención plena (no juzgar, paciencia, mente de principiante, confianza, no esforzarse, aceptación y ceder).

Si tenemos un dolor de cabeza, aceptemos que lo tenemos, antes o después tendremos que adaptarnos a las cosas tal y como son y aceptarlas, bien sea el diagnóstico de una enfermedad o la muerte de un ser querido.

“Acepta, no es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar”. Dalai Lama

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Cuando obras resistiéndote, lo que haces es intentar forzar las situaciones a que sean como te gustaría que fueran, lo que genera más tensión e impide que se produzcan los cambios positivos. Puedes ocupar prácticamente toda la energía en negar, forzar y luchar sin dejar fuerzas para sanar y crecer.

El ahora es el único tiempo con que cuentas para lo que sea. Tienes que aceptarte como eres antes de que en realidad puedas cambiar. 

Si tienes algunos kilos de más, ¿por qué no aceptarlos como descripción de tu cuerpo en ese momento? Si, por ejemplo, tu cuerpo no te gusta, no sirve de nada esperar hasta que tengas el peso que crees que deberías tener para que empezar a que tu cuerpo te agrade y te gustes a ti mismo. Puedes gustarte con el peso que tienes en este momento porque es el único instante que tienes para gustarte. Cuando comienzas a pensar de esta manera, el hecho de perder peso deja de tener importancia y además se hace mucho más fácil.

“Mediante el cultivo intencionado de la aceptación, creas las condiciones previas a la sanación”.

La aceptación no quiere decir que tenga que gustarte todo o que hayas de adoptar una postura pasiva y abandonar tus principios y valores. No significa que estés satisfecho con las cosas como son o que te resignes a tolerar las cosas como “tienen que ser”. No implica que debas cesar en tus intentos de romper con tus propias costumbres autodestructivas, ni darte por vencido en tu deseo de cambiar y crecer: la aceptación es llegar a la voluntad de ver las cosas como son.

Esta actitud prepara el escenario para que , pase lo que pase, puedas actuar de la forma adecuada en tu vida. Lo más probable es que seas tú mismo quien sepa lo que hay que hacer y tengas la convicción interna de actuar cuando cuentes con una visión clara de lo que ocurre, en vez de que tu visión esté nublada por temores y prejuicios.

Con la practica de la meditación, cultivas la aceptación tomando cada momento como te llega y estando lleno con él como es. Intentas no imponer tus ideas sobre lo que deberías sentir, o pensar, o ver en tu experiencia, sino solo acordarte de mostrarte receptivo y abierto a lo que sientas, pienses, o veas, y de aceptarlo porque está aquí y ahora.

Si mantienes tu atención conectada en el presente, puedes estar seguro de una cosa: sea lo que sea lo que tienes delante en este momento, cambiará y te proporcionará la ocasión de practicar la aceptación con independencia de lo que vaya a surgirte en el momento siguiente.

 

 

Fuentes:

Vivir con plenitud la Crisis, Jon Kabat-Zinn. Ed. Kairós