El Arte de apagar la ira: dominar el fuego interior

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¿Te has dejado llevar a situaciones muy desagradables por un enfado?  “Cuando te enojes, vuelve a ti mismo y cuida de tu ira y cuando alguien te haga sufrir, regresa a ti mismo y cuida de tu sufrimiento, de tu ira. No digas ni hagas nada, porque cualquier cosa que digas o hagas en un estado de ira podría estropear más tu relación”. Thich Nhat Hanh

Lo que frecuentemente hace la mayoría es perseguir a esa persona para castigarla en lugar de regresar a sí mismos.

En este sentido, me gusta el ejemplo que pone Thih Nah Hanh:

“Si tu casa se está incendiando, lo más urgente es volver a ella e intentar apagar el fuego, y no echar a correr detrás del que crees que la ha incendiado, porque si lo haces, tu casa se quemar mientras te dedicas a atraparle”.

Si realmente deseas apagar la ira, en lugar de seguir discutiendo con la otra persona o intentar castigarla, debes regresar a ti mismo a apagar el fuego. De lo contrario actúas como alguien que se pone a perseguir a un pirómano mientras su propia casa está ardiendo.

La ira es una emoción normal y sana, pero es importante afrontarla de forma positiva. La ira incontrolada puede afectar tanto a tu salud como a tus relaciones con los demás.

Puedes utilizar estas tres herramientas muy eficaces para apagar el fuego que hay en tu interior:

  1. Respirar conscientemente:

Inspirar de manera consciente es saber que el aire está entrando en tu cuerpo, y exhalar de manera consciente es saber que tu cuerpo está cambiando el aire. Entra en contacto con el aire y con tu cuerpo, y como tu mente está atenta a la respiración, también estás en contacto con ella; tal como es. Solo necesitas una respiración consciente para volver a entrar en contacto contigo mismo y con el mundo que te rodea, y tres respiraciones conscientes para mantener este contacto.

2. Observa conscientemente la naturaleza de tus percepciones

En el momento que te enojas, tiendes a creer que tu desdicha la ha creado otra persona, y la culpas de tu sufrimiento. Pero si observas más a fondo, quizás descubras que el principal causante de tu sufrimiento es la semilla de la ira que hay en ti. Tomar conciencia de las causas que te llevan a un estado de ira es un gran paso para avanzar hacia una buena gestión de tus enfados.

Cuando las personas se enfadan pierden toda la percepción de la felicidad. Aunque sean bien parecidos y normalmente pacíficos, sus caras se vuelven lívidas y feas. La ira trastorna su bienestar físico y perturba su descanso; destruye sus deseos y causa el envejecimiento prematuro. La felicidad, la calma y el sueño les rehuyen, y ya no aprecian a las personas que les ayudaron y que merecen su confianza y gratitud
-Dalai Lama.

Todos tenemos una semilla de la ira en el fondo de nuestra conciencia. Pero en algunos de nosotros, esa semilla es más grande que otras semillas, como las del amor o la compasión. La semilla de la ira puede ser más grande porque en el pasado no hemos practicado. Cuando empezamos a cultivar la energía de ser conscientes, la primera percepción que tenemos es que la principal causa de nuestro sufrimiento, de nuestra desdicha, no es otra persona, sino la semilla de la ira que hay en nosotros, y dejamos entonces de culpar a los demás de nuestro sufrimiento. 

3.Observar a fondo a los demás para comprender que también sufren mucho y necesitan nuestra ayuda.

Cuando alguien está enojado y no sabe como manejar su ira, se siente impotente, sufre. Obsérvalo. Al principio sientes que la persona que te enoja se merece un castigo. Deseas castigarla porque te ha hecho sufrir. Pero si observas quizás descubras que en vez de un castigo necesita ayuda. Y esta es una buena percepción: ayúdala en lugar de castigarla.

Para crear paz interior, lo más importante es la práctica de la compasión y el amor, la compresión y el respeto por los seres humanos. Los más poderosos obstáculos para ello son la ira y el odio, el temor y el recelo. De modo que, mientras la gente habla de desarme en el mundo entero, cierto tipo de desarme interno es prioritario.

Dalai Lama

La práctica de ser consciente conduce a la concentración y a la percepción interior. La percepción es el fruto de la práctica, y puede ayudarnos a perdonar y a amar a los demás. Practicar durante quince minutos o media hora el ser consciente, el concentrarte y el observar las percepciones interiores puede liberarte de tu ira y convertirte en una persona afectuosa.

Fuente: La Ira, el dominio del fuego interior,Thich Nhat Hanh

El arte de cuidarte a ti mismo: beneficios de la autocompasión (I)

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Vivimos en un mundo donde es importante la confianza y la seguridad en uno mismo, pero que deja a un lado la autocompasión. En nuestro sentido del yo, la mayoría de nosotros tenemos un lado que está a nuestro favor. Nos alienta y nos apoya. Nos ayuda a luchar por lo que queremos y cree en lo que podemos lograr. Sin embargo, a menudo también hay una fuerza opuesta en cada uno de nosotros que puede ser nuestro peor enemigo. Nos insulta, critica, cuestiona y nos socava. Nos impide perseguir nuestros objetivos y nos castiga por nuestros errores. A esto se puede sumar la voz crítica de los demás hacia nosotros, desencadenando que seamos más críticos si cabe de una manera que no resulta beneficiosa para nuestro desarrollo personal. ¿Cómo podemos lidiar con esto?

Al fomentar la bondad, podemos evitar juzgarnos con esa dureza, y podemos volver a esta actitud bondadosa y compasiva en cualquier momento en que la vida no siga nuestro camino. “No siempre podemos obtener lo que queremos. No siempre podemos ser quienes queremos ser “, dice Kristin Neff. “Cuando esta realidad es negada o resistida, el sufrimiento surge en forma de estrés, frustración y autocrítica. Sin embargo, cuando esta realidad es aceptada con benevolencia, generamos emociones positivas de amabilidad y cuidado que nos ayudan a sobrellevar la situación “.

“Autocompasión es tratarte con la misma bondad, el mismo cuidado y preocupación que le demuestras a un ser querido”.

Kristin Neff

 

 

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Las investigaciones muestran que la autocompasión tiene muchos beneficios, que van desde menos pensamientos depresivos y más optimistas, mayor felicidad y satisfacción en general hasta mayores habilidades sociales y emocionales y mejoras en la salud física. Específicamente, algunos efectos positivos observados por los estudios son:

  • Reduce la ansiedad, la depresión y el estrés.
  • Aumenta la motivación
  • Fomenta comportamientos que mejoran la salud
  • Aumenta la felicidad
  • Mejora la imagen corporal
  • Mayor sabiduría e inteligencia emocional
  • Mejora la autoestima
  • Mayor optimismo
  • Fomenta la resiliencia

La autocompasión implica reconocer tu propio sufrimiento, faltas y errores y responder con amabilidad, cuidado y comprensión. Es hablarte y tratarte como si fueras un amigo. Es ver tus problemas y errores como parte de ser humano. Con frecuencia se confunde autocompasión con debilidad, pero es completamente lo opuesto, dice la doctora Kristin Neff. “Cuando uno está en la trinchera, ¿quiere un enemigo o un aliado?”.