El arte de abrazarte

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Una manera sencilla de calmarte y consolarte a ti mismo cuando te sientes mal consiste en darte un abrazo cariñoso. Puede parecerte un poco absurdo al principio, pero tu cuerpo no lo sabe, de manera que reacciona respondiendo a ese gesto de cariño como lo haría un bebé en brazos de su madre. Nuestra piel es un órgano increíblemente sensible. Las investigaciones indican que el contacto físico libera oxitocina, proporciona sensación de seguridad, alivia las emociones estresantes y calma la tensión cardiovascular.

Como comentábamos en el post  El arte de cuidarte a ti mismo: beneficios de la autocompasión (I) La autocompasión implica reconocer tu propio sufrimiento, faltas y errores y responder con amabilidad, cuidado y comprensión. Es hablarte y tratarte como si fueras un amigo. Es ver tus problemas y errores como parte de ser humano.

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El abrazo se considera una de las principales demostraciones de afecto del ser humano, ¿Por qué no dártelo a ti mismo como una madre abraza a un niño?

Si te sientes tenso, preocupado, triste, o autocrítico, prueba a darte un abrazo cálido, acaríciate con ternura el brazo o la cara, o balancea suavemente tu cuerpo. Lo importante es que realices un gesto inequívoco que transmita sentimientos de amor, atención y ternura.

Si hay otras personas contigo puedes rodearte el cuerpo con los brazos de una forma discreta y darte un apretón suave y reconfortante. También puedes imaginar simplemente que te abrazas si no puedes realizar el gesto físico.

Observa cómo sientes tu cuerpo después de recibir el abrazo ¿lo sientes más cálido, más tranquilo? Resulta sorprendente lo fácil que es poner en marcha el sistema de oxitocina y cambiar la experiencia bioquímica.

Prueba a darte abrazos varias veces al día cuando pases una mala racha. Así empezarás a desarrollar el hábito de consolarte físicamente cuando lo necesites y aprovecharás al máximo ese método de ser amable con uno mismo.
Fuente: Sé amable contigo mismo, Kristin Neff

El Arte de agradecer: escribe cada día cosas que agradeces a la vida.

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No puedes estar agradecido por las cosas que no notas, así que la atención y la gratitud van de la mano. El antídoto para la tendencia del cerebro humano a buscar lo que va mal es la gratitud: un diario de gratitud es una forma muy poderosa y sencilla de aumentar tu bienestar con mindfulness al enfocar tu atención en las cosas positivas que suceden en tu vida dia a día.

“Solo hay dos formas de vivir la vida: una, es pensando que nada es un milagro y la otra, es creer que todo lo es.”  Albert Einsten

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Puedes escoger el momento que tú prefieras; al despertar para empezar a sentirte bien a lo largo del día, o tal vez prefieras hacerlo en la noche para agradecer todo lo que has vivido e influir positivamente en tu sueño.

En este post te explicamos cómo hacerlo

Cómo escribir un diario de gratitud

 

 

El arte de cuidarte a ti mismo: beneficios de la autocompasión (I)

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Vivimos en un mundo donde es importante la confianza y la seguridad en uno mismo, pero que deja a un lado la autocompasión. En nuestro sentido del yo, la mayoría de nosotros tenemos un lado que está a nuestro favor. Nos alienta y nos apoya. Nos ayuda a luchar por lo que queremos y cree en lo que podemos lograr. Sin embargo, a menudo también hay una fuerza opuesta en cada uno de nosotros que puede ser nuestro peor enemigo. Nos insulta, critica, cuestiona y nos socava. Nos impide perseguir nuestros objetivos y nos castiga por nuestros errores. A esto se puede sumar la voz crítica de los demás hacia nosotros, desencadenando que seamos más críticos si cabe de una manera que no resulta beneficiosa para nuestro desarrollo personal. ¿Cómo podemos lidiar con esto?

Al fomentar la bondad, podemos evitar juzgarnos con esa dureza, y podemos volver a esta actitud bondadosa y compasiva en cualquier momento en que la vida no siga nuestro camino. “No siempre podemos obtener lo que queremos. No siempre podemos ser quienes queremos ser “, dice Kristin Neff. “Cuando esta realidad es negada o resistida, el sufrimiento surge en forma de estrés, frustración y autocrítica. Sin embargo, cuando esta realidad es aceptada con benevolencia, generamos emociones positivas de amabilidad y cuidado que nos ayudan a sobrellevar la situación “.

“Autocompasión es tratarte con la misma bondad, el mismo cuidado y preocupación que le demuestras a un ser querido”.

Kristin Neff

 

 

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Las investigaciones muestran que la autocompasión tiene muchos beneficios, que van desde menos pensamientos depresivos y más optimistas, mayor felicidad y satisfacción en general hasta mayores habilidades sociales y emocionales y mejoras en la salud física. Específicamente, algunos efectos positivos observados por los estudios son:

  • Reduce la ansiedad, la depresión y el estrés.
  • Aumenta la motivación
  • Fomenta comportamientos que mejoran la salud
  • Aumenta la felicidad
  • Mejora la imagen corporal
  • Mayor sabiduría e inteligencia emocional
  • Mejora la autoestima
  • Mayor optimismo
  • Fomenta la resiliencia

La autocompasión implica reconocer tu propio sufrimiento, faltas y errores y responder con amabilidad, cuidado y comprensión. Es hablarte y tratarte como si fueras un amigo. Es ver tus problemas y errores como parte de ser humano. Con frecuencia se confunde autocompasión con debilidad, pero es completamente lo opuesto, dice la doctora Kristin Neff. “Cuando uno está en la trinchera, ¿quiere un enemigo o un aliado?”.

 

 

 

La 7 actitudes básicas en mindfulness

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La actitud que aportes en la práctica de la atención plena será sumamente determinante del valor que tenga a largo plazo para ti, siendo esta precisamente la razón por la que cultivar determinadas actitudes, teniendo conciencia de ello puede servir de gran ayuda para lograr el máximo del proceso de meditación.Una manera de dirigir y canalizar nuestras energías para que puedan actuar con mayor eficacia en el proceso de crecimiento y la sanación.

Kabat- Zinn propone siete actitudes que constituyen los principales soportes de la práctica del Mindfulness: no juzgar, la paciencia, la mente de principiante, la confianza, el no esforzarse, la aceptación y el ceder.

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Estas actitudes son interdependientes, cada una influye en las demás y cultivar alguna mejora a las otras.

La generosidad, la gratitud, el dominio de uno mismo, el perdón, la amabilidad, la compasión, la ecuanimidad…. se desarrollan mediante el cultivo de estas siete actitudes fundamentales.

Fuente: Vivir con plenitud las crisis, Jon Kabat Zinn

El arte de sentirte

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“Siéntate y siéntete, solo eso”.  Este fue el consejo que me dio mi primer maestro de meditación.  Sentarte en silencio y sentirte es regresar a tu hogar, a tu santuario interior, a tu esencia. Desconectar de esa inmediatez que exige el mundo actual. Desconectar de la tiranía del teléfono móvil y de todas las exigencias externas para conectar con tu sabiduría interior.

“El único verdadero viaje de descubrimiento consiste no en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos”. Proust

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Al principio te cuesta ponerte a meditar, ya que estas acostumbrado a estar en el modo hacer, pero te has comprometido y encuentras tu momento.

Te sientas en silencio y permaneces inmóvil, a pesar de esa voz que te dice una y otra vez lo que tienes que hacer, esa voz que te grita falsas necesidades… pero tú permaneces inmóvil.  Y así  te das cuenta de que ese simple acto de permanecer sentado y no seguir a los pensamientos que te llaman con urgencia, te hace sentir, de alguna manera, más libre, con las riendas de tus emociones. De este modo vas creando tu isla de calma y bienestar, día tras día, vas creando un lugar al que deseas ir cada día y que está en tu interior, esperándote, pase lo que pase.

Sentarte y sentirte, y estar con lo que surja en tu interior, tristeza, alegría, ira… lo que sea. Dejarlo ser. Todo pasa. Todo cambia.

Meditar, dejar de ir en piloto automático y pulsarte a ti mismo. Tomar consciencia de tu narrativa interior, recuperar tus sueños, tus metas, tu verdadera brújula… la vida que quieres.

Te animo a que te sientes y te sientas cada día, a que practiques la meditación, para cultivar claridad y así poder conectar con lo que verdaderamente eres y quieres, y para que no te pierdas en lo que esperan los demás de ti.

Esther Fernández