Quédate… simplemente quédate

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La instrucción esencial

 
La instrucción esencial es permanecer… quédate, simplemente quédate.

De esta manera, sentados meditando, aprendemos cómo cesar en los intentos de evadirnos de las situaciones difíciles y, en cambio, emplear nuestras aptitudes para encararlas con una disposición amigable y curiosa, relajándonos en esa sensación de pérdida de norte y de suelo que las situaciones conflictivas nos provocan. Es así como nuestra mente se ensancha. Es allí, en medio del caos, donde descubriremos el amor y la verdad.

¿Estamos experimentando inquietud? ¡Quédate! 
¿La mente no deja de rumiar? ¡Quédate! 
¿El miedo y el odio están fuera de control? ¡Quédate! 
¿Dolor en las rodillas y en la espalda? ¡Quédate!
¿Qué estoy haciendo aquí? ¡ Quédate! 
¿Qué hay para comer? ¡Quédate!
¿Qué estoy haciendo aquí? ¡Quédate!
No puedo soportar esto ni un minuto más… ¡Quédate!

De esta forma es como se cultiva la firmeza.

Pema Chodron

Respira

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Respira

En la exhalación,
tú estás presente.

Inhalando, es Ahora.
Exhalando, sigue siendo Ahora.

El ascenso necesita del descenso;
el descenso siempre sigue al ascenso.

Hay permanencia en el corazón mismo de la impermanencia.

Aprende de la respiración.
Deja que te recuerde
cómo confiar.

Jeff Foster

El Arte del desapego

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Imagina que te encuentras en una sala de conciertos escuchando los
compases de la más melodiosa de las músicas y que, de pronto,
recuerdas que se te ha olvidado dejar cerrado el automóvil. Comienzas
a preocuparte y ni puedes salir de la sala ni disfrutar de la música. He
ahí una perfecta imagen de la forma que tienen que vivir la vida la
mayoría de los seres humanos.


Porque la vida, para quienes tienen oídos para oír, es una sinfonía;
pero es rarísimo el ser humano que escucha la música. ¿Por qué?
Porque la gente está demasiado ocupada en escuchar los ruidos que
sus circunstancias y su “programación” han introducido en su cerebro.
Por eso,,, y por algo más: sus apegos. El apego es uno de los
principales asesinos de la vida. Para escuchar de veras la sinfonía hay
que tener el oído lo bastante sensible como para sintonizar con cada
uno de los instrumentos de la orquesta. si únicamente disfrutas con los
instrumentos de percusión, no escucharás la sinfonía, porque la
percusión te impedirá captar el resto de los instrumentos . lo cual no
significa que no puedas preferir dicho sonido, o el de los violines, o el
piano, porque la mera preferencia por uno de los instrumentos no
reduce tu capacidad de escuchar y disfrutar de los demás. Pero, en el
momento en que tu preferencia se convierta en “apego”, te harás
insensible a los restantes sonidos y no podrás evitar el minusvalorarlo.
Tu apego excesivo a un determinado instrumento te cegará, porque le
concedes un valor desproporcionado.


Fíjate ahora en una persona o cosa por la que experimentes un apego
excesivo: alguien o algo a quien hayas concedido el poder de hacerte
feliz o desdichado. Observa cómo – debido a tu empeño en conseguir a
esa persona o cosa- pierdes sensibilidad con relación al resto del
mundo. te has insensibilizado. ten el coraje de ver cuán parcial y ciego
te has vuelto ante ese objeto de tu apego

Meditación 10, Anthony de Mello

Los pensamientos no son hechos

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Los pensamientos constituyen una de las principales causas del estrés cuando quedas atrapado en su ciclo creyéndolos. Normalmente, cuando surge un pensamiento, solemos tomarlo al pie de la letra, solemos creer lo que nos está diciendo, y luego vemos el mundo desde la óptica de este pensamiento.

“No te creas todo lo que piensas. Los pensamientos no son más que eso: pensamientos”. Allan Lokos

Un error muy extendido es creer que meditar significa “dejar la mente en blanco”, lo cual es imposible: los pensamientos siempre se hallarán presentes durante tu meditación. La cuestión no es cómo puedo deshacerme de mis pensamientos sino como trabajar con ellos.

Pero no podemos dejar de pensar.

Una de las habilidades que se desarrollan con mindfulness es darse cuenta de los pensamientos a medida que surgen en la mente y dejarlos ir. 

Con mindfulness simplemente intentamos ser conscientes de cualquier cosa que ocurra en el momento presente, incluyendo los pensamientos.

Intentamos hacerles sitio, observándolos como pensamientos, y dejándolos estar. Cuando te das cuenta de que los pensamientos son solo pensamientos, que con independendencia de su contenido, no tienes que creer su historia ni dejarte llevar por ellos, cuando dejas que los pensamientos simplemente discurran por la conciencia con una sensación de curiosidad y sorpresa… te sientes más libre y en condiciones de actuar con mayor claridad. Si estás, por ejemplo, meditando, y viene a tu mente un pensamiento del tipo “tengo que llamar a Elena ahora mismo”, quizás te resulte complicado resistirte al impulso de levantarte y llamar a Elena. Si adviertes que es un pensamiento, quizás puedas evitar abandonar la meditación y verte llamando a Elena , cuando esa llamada podía esperar a que terminases lo que estabas haciendo.

Interpretamos el mundo en base a lo que ya pensamos. Practicar mindfulness nos ayuda a adoptar una filosofía no enjuiciadora.

“Ser consciente significa abandonar los juicios durante un tiempo, dejar de lado nuestro objetivos inmediatos para el futuro, y tomar el momento presente como es y no como nos gustaría que fuera.” Mark Williams

Los pensamientos no son hechos me repito más de una vez y dicha comprensión me resulta muy liberadora. Deseo que a vosotros también.

Esther Fernández

Fuente: Vivir bien con el dolor y la enfermedad, Vidyamala Burch

El Arte de la bondad

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El Arte de la bondad

La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas, Sigmund Freud.

Con la meditación puedes cultivar la bondad en tu mente. Existe una meditación exclusivamente para ello: la meditación de la bondad, una práctica basada en el amor hacia nosotros mismos y hacia los demás. Con esta meditación puedes dirigir la energía de la sanación hacia otras personas (amistades, seres queridos… a todo el mundo), además de a tu propio cuerpo. El proceso de generar sentimientos profundos de empatía, compasión y amor hacia los demás posee efectos purificadores sobre la mente.

Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro, Platón.

Esta meditación puede ayudarte a cultivar potentes emociones positivas en tu interior y dejar que partan malos deseos y resentimientos. Te ayuda a traer más armonía a tu relación con los demás y a tener menos conflictos ,  a  ser más considerado, amable y tolerante. Asimismo, puedes aprender a apreciar mejor a los demás, concentrándote más en sus cualidades positivas y haciendo menos caso a sus errores. Además, en esta práctica, cultivas bondad hacia ti mismo, lo que te posibilita experimentar también menos conflictos internos.

En el siguiente post te explico cómo realizarla:

https://mindfulnessartes.wordpress.com/2018/03/31/el-arte-de-cultivarte-vivir-con-bondad/

Me he dado cuenta en mi propia experiencia la fuerza que tiene y la calma y serenidad que produce con el tiempo. Cuando llevo tiempo si realizar esta práctica y la retomo, es como si me reconciliara conmigo misma y con el mundo. También he podido observar sus efectos en los participantes de los cursos de mindfulness que imparto. Te animo a que la practiques y experimentes por ti mismo el resultado.

Esther Fernández

http://mindfulnessartes.com/

La postura de meditación

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La postura física influye en el estado mental. Si adoptas una postura demasiado relajada, hay muchas posibilidades de que tu meditación sea torpe y te produzca somnolencia. En cambio, una postura demasiado rígida y tensa puede propiciarte agitación mental.

Hay que adoptar una postura equilibrada, ni demasiado tensa ni demasiado relajada. En los textos, encontramos la descripción de la postura de los siete puntos, llamada vajrasana (postura «adamantina»):

  1. Las piernas están cruzadas en la postura del vajra, comúnmente llamada «postura del loto», en la que primero se coloca la pierna derecha doblada sobre la izquierda, y luego la izquierda sobre la derecha.

 

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Si esta postura resulta demasiado difícil, se puede adoptar la del «semiloto», que consiste en situar la pierna derecha bajo el muslo izquierdo, y la pierna izquierda bajo el muslo derecho (se trata de la denominada postura «feliz», llamada sukhasana):

  1. Las manos reposan sobre el regazo, en el gesto de la ecuanimidad, la mano derecha sobre la mano izquierda, de modo que la punta de los pulgares esté en contacto. Hay una variación que consiste en poner ambas manos a lo largo, sobre las rodillas, con las palmas hacia abajo.
  2. Los hombros están ligeramente levantados e inclinados hacia delante.
  3. La columna vertebral tiene que estar muy recta, «como una pila de monedas de oro».
  4. La barbilla ha de estar ligeramente inclinada hacia la garganta.
  5. La punta de la lengua toca el paladar.
  6. La mirada se dirige hacia delante o ligeramente hacia abajo, siguiendo la prolongación de la nariz, los ojos pueden mantenerse bien abiertos o entornados.

Si te resulta incómodo permanecer sentado con las piernas cruzadas, también puedes meditar sentado en una silla o sobre un cojín elevado.

Lo esencial es mantener una postura equilibrada, con la espalda bien recta, y adoptar otros puntos de la postura descrita más arriba. Los textos dicen que si el cuerpo está bien recto, los canales de la energía sutil también lo están, y, en consecuencia, el espíritu se mantiene claro.

No obstante, puedes modificar ligeramente la postura del cuerpo según vaya evolucionando la meditación. Si tienes tendencia a caer en el torpor mental, e incluso a dormimos, enderezas el busto adoptando una postura más tónica, y levantas la mirada hacia arriba. Pero si, por el contrario, tu espíritu está demasiado agitado, te relajas un poco y diriges la mirada hacia abajo.

Es importante mantener la postura apropiada el máximo tiempo posible, pero si empieza a resultarte demasiado incómoda, es preferible que te relajes durante unos instantes antes que estar constantemente distraído por culpa del dolor.

También puedes, dentro de tus capacidades, aprehender la experiencia del dolor, sin rechazarlo ni magnificarlo, y recibirlo como si fuera una sensación como las demás, agradable o desagradable, en la plena conciencia del momento presente.

Fuente: El Arte de la meditación, MATTHIEU RICARD

El arte de abrazarte

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Una manera sencilla de calmarte y consolarte a ti mismo cuando te sientes mal consiste en darte un abrazo cariñoso. Puede parecerte un poco absurdo al principio, pero tu cuerpo no lo sabe, de manera que reacciona respondiendo a ese gesto de cariño como lo haría un bebé en brazos de su madre. Nuestra piel es un órgano increíblemente sensible. Las investigaciones indican que el contacto físico libera oxitocina, proporciona sensación de seguridad, alivia las emociones estresantes y calma la tensión cardiovascular.

Como comentábamos en el post  El arte de cuidarte a ti mismo: beneficios de la autocompasión (I) La autocompasión implica reconocer tu propio sufrimiento, faltas y errores y responder con amabilidad, cuidado y comprensión. Es hablarte y tratarte como si fueras un amigo. Es ver tus problemas y errores como parte de ser humano.

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El abrazo se considera una de las principales demostraciones de afecto del ser humano, ¿Por qué no dártelo a ti mismo como una madre abraza a un niño?

Si te sientes tenso, preocupado, triste, o autocrítico, prueba a darte un abrazo cálido, acaríciate con ternura el brazo o la cara, o balancea suavemente tu cuerpo. Lo importante es que realices un gesto inequívoco que transmita sentimientos de amor, atención y ternura.

Si hay otras personas contigo puedes rodearte el cuerpo con los brazos de una forma discreta y darte un apretón suave y reconfortante. También puedes imaginar simplemente que te abrazas si no puedes realizar el gesto físico.

Observa cómo sientes tu cuerpo después de recibir el abrazo ¿lo sientes más cálido, más tranquilo? Resulta sorprendente lo fácil que es poner en marcha el sistema de oxitocina y cambiar la experiencia bioquímica.

Prueba a darte abrazos varias veces al día cuando pases una mala racha. Así empezarás a desarrollar el hábito de consolarte físicamente cuando lo necesites y aprovecharás al máximo ese método de ser amable con uno mismo.
Fuente: Sé amable contigo mismo, Kristin Neff

El Arte de agradecer: escribe cada día cosas que agradeces a la vida.

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No puedes estar agradecido por las cosas que no notas, así que la atención y la gratitud van de la mano. El antídoto para la tendencia del cerebro humano a buscar lo que va mal es la gratitud: un diario de gratitud es una forma muy poderosa y sencilla de aumentar tu bienestar con mindfulness al enfocar tu atención en las cosas positivas que suceden en tu vida dia a día.

“Solo hay dos formas de vivir la vida: una, es pensando que nada es un milagro y la otra, es creer que todo lo es.”  Albert Einsten

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Puedes escoger el momento que tú prefieras; al despertar para empezar a sentirte bien a lo largo del día, o tal vez prefieras hacerlo en la noche para agradecer todo lo que has vivido e influir positivamente en tu sueño.

En este post te explicamos cómo hacerlo

Cómo escribir un diario de gratitud