El arte de ampliar la perspectiva

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No hay un solo momento en tu vida en el que no tengas cuanto necesitas para ser feliz. Piensa en ello durante un minuto…

La razón por la que eres infeliz es porque no dejas de pensar en lo que no tienes, en lugar de pensar más bien en lo que tienes en este momento.

Tú eres feliz aquí y ahora; pero no lo sabes, porque tus falsas creencias y tu manera deformada de percibir las cosas te han llenado de miedos, de preocupaciones, de ataduras, de conflictos, de culpabilidades y de una serie de “juegos” que has sido “programado” para jugar. Si lograras ver a través de esa maraña comprobarías que eres feliz…y no lo sabes.

Fuente: Una llamada al amor, Meditación 2, ANTHONY DE MELLO

El arte de no forzar: no forzArte

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“Si aumentas la conciencia, los cambios en tu vida vienen solos”. Jon Kabat- Zinn

Casi todo lo que hacemos lo hacemos con el fin de conseguir algo o llegar a alguna parte. Esta actitud, en la meditación, es diferente de cualquier actividad humana. Precisamente, la meditación consiste en “no hacer” , el objetivo es ser tú mismo. Nada más. La ironía se encuentra en que ya lo eres y , aunque suena raro y paradójico, esta paradoja puede indicarte el camino hacia una nueva forma de verte a ti mismo, una forma en la que intentas menos y eres más, que te llega precisamente mediante el cultivo de la actitud de “no esforzarte”.

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Si, por ejemplo, te sientas a meditar y piensas : “ Me voy a relajar”, “Me voy a convertir en una persona mejor o a iluminar”, lo que sucede es que introduces en tu mente la noción de dónde deberías estar , viniendo con ella de la idea de que no estás bien en ese momento: “si me encontrase más tranquilo, o fuese más inteligente, o trabajase con más ahínco o más esto y aquello, o si no me doliese la rodilla, estaría bien, pero en este momento no lo estoy”.

Esta actitud socava el cultivo de la atención plena, el cual entraña, sencillamente: prestar atención a lo que ocurra. No tienes que forzar nada. Si estás tenso, presta atención a esa tensión. Si algo te haces objeto de tu propia crítica, observa la actitud de la mente enjuiciadora. Simplemente estate atento y permanece en el presente.

Esta es posiblemente la actitud más paradójica de las siete actitudes de mindfulness, ya que meditar exige un esfuerzo, pero los mayores beneficios llegan del no esfuerzo.  De lo que se trata es de no esforzarse por alcanzar  resultados o conseguir objetivos.

“Requiere disciplina, pero lo más curioso es que no hay que hacer nada. Lo que propone la atención plena no es que uno cambie su vida, sino que se enamore de ella”. Jon Kabat-Zinn

La mejor manera de alcanzar tus objetivos en el campo de la meditación es ver y aceptar las cosas como son, en cada momento. Con paciencia y una práctica regular, el movimiento hacia tus objetivos se producirá por sí mismo.

Fuentes: Jon Kabat-Zinn, Vivir con plenitud las crisis, ED. Kairos.

El arte de la respiración: salir del piloto automático

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Poetas y científicos saben que nuestro organismo late con los ritmos de nuestro origen. La naturaleza entera reproduce el ritmo de la respiración. Los ritmos del mundo vivo están incluidos en los más amplios ritmos del propio planeta, con el flujo y reflujo de las mareas, los del día y la noche, las estaciones…Nuestros propios cuerpos están unidos al planeta por un intercambio rítmico, cuando la materia y la energía fluyen en vaivén, entre nuestros cuerpos y el medio ambiente. El ritmo de tu respiración influye en todo lo que haces.

Una de las formas en las que se produce este intercambio de materia y energía es a través de tu respiración: en cada exhalación intercambias moléculas de dióxido de carbono procedentes del interior de tu cuerpo por otras de oxígeno procedentes del aire que te rodea.

La respiración es el recurso de más fácil acceso que tienes para generar y mantener tu energía vital : liberando desperdicios con cada espiración, renovándote con cada inspiración.

Respirar es algo que tu cuerpo sabe hacer para asegurar tu supervivencia básica. En este mismo momento, mientras lees estas palabras, tu cuerpo está respirando sin que lo pienses. Esta respiración automática te permite sobrevivir, pero cuando la bloqueas o limitas a través del hábito, se restringe y distorsiona, limitándote. La mayoría de la gente no es consciente de que respira mal y de las consecuencias negativas de restringir este proceso vital fundamental. El estrés y la ansiedad generan una respiración más superficial que perjudica nuestro organismo.

La respiración afecta a los sistemas respiratorio, cardiovascular, neurológico, gastrointestinal, muscular y psíquico; y también tiene un efecto general sobre el sueño, la memoria, el nivel de energía y la concentración entre otros. Mediante el perfeccionamiento y la mejora de calidad de tu respiración puedes sentir una impacto positivo en todos los aspectos de tu ser.

El proceso de la respiración es una gran metáfora del modo en que enfocas , vives  y reaccionas ante los cambios. ¿Cómo es tu respiración?

A través del tiempo y las culturas, el proceso de la respiración siempre fue considerado inseparable de la salud y el espíritu, como podemos ver a través de diferentes palabras:

  • El término griego ‘pneuma’ significa espíritu y, también, aire.
  • Pranaes la palabra en sánscrito para aliento o aire inspirado (del verbo ‘pran’: aspirar). Hace referencia a una especie de espíritu o energía universal, que penetra en el cuerpo con el aire a través de la respiración. La respiración no es solo un proceso estrictamente biológico, sino que va mucho más allá.
  • En japonés el equivalente al pranaes el ki, que significa energía, presencia, voluntad o salud , y que en algunos contextos se traduce directamente como ‘respiración’.
  • En la medicina china, el qi es literalmente ‘aire, aliento, disposición de ánimo’. Es un principio activo que forma parte de todo ser vivo y  que hay que entender, igual que el prana, como un ‘flujo vital de energía’.

La respiración ha sido considerada como una fuerza que corría como un río a través de la mente, el cuerpo y el espíritu, vivificando todo a su paso.

 

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La respiración representa un papel clave tanto en la meditación como en la sanación.

Es un poderoso aliado en el trabajo meditativo. En la meditación actúa para nuestra atención como si fuera un ancla. El hecho de que se trate de un proceso rítmico y que cambie todo el tiempo le da más valor todavía.

Al concentrarte en la respiración, cuando meditas, aprendes a sentirte cómodo con el cambio. Sabes que tienes que ser flexible. Te entrenas en asistir a un proceso que no sólo cuenta con ciclos y flujos, sino que también responde a tu estado emocional cambiando su ritmo, a veces de forma impresionante.

La manera más fácil y eficaz de comenzar a practicar la atención plena en meditación consiste, sencillamente, en concentrar la atención en tu respiración y ver qué sucede mientras intentas mantenerla ahí. Existen diferentes lugares en el cuerpo donde puedes observarla, desde las ventanillas de la nariz, el pecho cuando se expande y se contrae o el estómago que se hincha y se deshincha como la mar.

También tiene la virtud de ser un proceso muy conveniente para apoyar la conciencia de tu vida diaria. Siempre te acompaña, no puedes dejarla en casa. Sintonizar con ella te lleva directamente al aquí y al ahora, a salir del piloto automático.

Cuando respiras conscientemente te recuperas a ti mismo y recuperas la vida en el presente. La respiración te conecta, inmediatamente,  con el proceso rítmico y fluido de la vida.

 

 

Fuentes:

El gran libro de la respiración, Dona Farhi.

Vivir con plenitud las crisis, Jon Kabat -Zinn

Meditar en la ducha

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Como dice Eckhart Tolle, cuando te bañas, piensas en el desayuno. Cuando desayunas piensas en el trabajo, cuando estás en el trabajo, piensas en la salida…”. Y así te vas perdiendo la vida misma. ¿Te suena? ¿Cuántas cosas hacemos a lo largo del día sin darnos cuenta de lo que estamos haciendo?

Para vivir menos en la cabeza y aprender a habitar más tu cuerpo, puedes transformar actividades que haces automáticamente, con poca conciencia, como cuando te duchas, te lavas los dientes o las manos…en actividades realizadas con plena conciencia e ir llenando vacíos de atención a lo largo de los días.

Las implicaciones de llevar conciencia a cada cosa que hagas pueden ser inmensas.

La ducha es un lugar perfecto para practicar la atención plena. Además, no tienes que buscar tiempo para introducir la práctica porque es una actividad que realizas diariamente. Tan solo tienes que pulsar la pausa en el piloto automático, y convertir la ducha en un momento especial del día, íntimo y placentero, un momento para ejercitar la atención consciente: tu momento.

¿Cómo? Nada más entrar en la ducha, puedes comenzar a soltar el pasado y el futuro al centrarte en las sensaciones cuando tocas el agua, como la temperatura del agua, su textura…o la sensación al tocar la esponja, el jabón… Dejar que el chorro del agua caiga sobre tu cabeza unos minutos. Cerrar los ojos y sentir cómo se desliza el agua por toda la piel ; desde la cabeza, pasando por la cara, los brazos, la piernas, hasta llegar a los pies…Explorar, como si fuera la primera vez, las sensaciones táctiles al frotar cada parte de tu cuerpo. Abrirte, también, a los sonidos de las gotas de agua, o estimular tu olfato (oler primero el jabón que vas a aplicar).

Detener la cháchara mental no es sencillo. Es una actividad muy habitual y te distraerás continuamente. Cada vez que te des cuenta, lleva tu atención, con amabilidad, nuevamente a las sensaciones de la ducha. Cada vez que te des cuenta, estarás entrenando tu músculo de la atención, trayéndolo una y otra vez a los sentidos.

Asimismo, puedes secarte con conciencia, conectando con las sensaciones del tacto de la toalla sobre cada parte del cuerpo. O en el caso de que utilices  aceites o cremas, puedes llevar tu atención a las sensaciones olfativas y táctiles.

Y, finalmente, vestirte despacio y expandir esa sensación de conciencia y claridad al resto de actividades cotidianas. Al fin y al cabo, lavarse o ducharse es también una gran metáfora de limpieza metal.

Llevar la atención plena a la ducha puede ser una buena oportunidad para integrar la meditación en el día a día, e ir transformando las palabras con las que he comenzado y poder decir:

“Cuando me baño, estoy en el baño. Cuando desayuno, estoy en el desayuno y no en otro lugar… y en cada cosa que hago: soy”.

El arte de confiar en ti

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«Si siempre nos guiamos por las opiniones ajenas, ¿para qué tenemos las propias?» Oscar Wilde

Algunas personas, cuando se adentran en la meditación, quedan atrapadas en la reputación y autoridad de sus maestros, se enganchan a sus opiniones y no siguen sus propios sentimientos ni su intuición. Creen que su maestro debe ser una persona mucho más sabia y avanzada, por lo que deben imitarle y hacer lo que diga sin cuestionarlo, así como venerarle como objeto de perfección y sabiduría. Esta actitud es totalmente opuesta al espíritu de la meditación , ya que este pone acento en que seamos nosotros mismos y en que comprendamos lo que esto significa: si imitas a otro, sea este otro quien sea, caminas en dirección contraria.

Desarrollar una confianza básica en ti mismo y en tus sentimientos forma parte del entrenamiento de la meditación. Es mucho mejor confiar en tu propia intuición y autoridad, aunque puedas cometer algunos “errores” en el camino, que buscar siempre guía fuera de ti mismo.

La confianza es una de las siete actitudes fundamentales en mindfulness.

Si buscas la palabra confianza en la RAE, encontrarás, entre otros significados, el siguiente:

  1. f. Seguridad que alguien tiene en sí mismo.

Y esta seguridad en ti la puedes desarrollar. Puedes cultivar una amplia confianza en tu propia naturaleza más profunda con mindfulness.

Puedes cultivar, además, una profunda confianza en la vida. De hecho, un buen lugar para empezar es comenzar contigo mismo y tu cuerpo. Cuanto más cultives esta seguridad, más fácil te parecerá confiar en otras personas. Con mindfulness puedes aprender a desarrollar una conexión auténtica contigo mismo y con los demás.

Esta actitud de confiar en ti y en tu propia sabiduría es muy importante en todas las facetas de la práctica de la meditación, y muy especialmente en el yoga. Cuando practicas yoga tienes que obedecer a tus propios sentimientos, cuando tu cuerpo te dice que tienes que detenerte en un tramo determinado, si no lo escuchas, puedes sufrir lesiones. Y nadie puede sentir por ti ese límite.

Es imposible convertirse en otro. Una de las principales razones para que practiques meditación es convertirte, plenamente, en ti mismo.

Si dejas tiempo para la soledad y la meditación puedes observar lo que surge desde tu interior. Si no te das tiempo para estar solo, se hace más sencillo perderte en las actividades, en las opiniones y en las relaciones con otros. Si estás constantemente en comunicación, hay poco espacio y silencio para poder escucharte.

Al practicar la atención plena practicas también tomar responsabilidad de ser tú y aprender a escucharte y tener confianza en ti. Y este espíritu de la meditación lo puedes llevar a otros aspectos de tu vida. Mindfulness puede convertirse en un aliado en casi cualquier profesión y para vivir desde la autenticidad.

Fuentes:

https://www.youtube.com/watch?list=PLHYUdUSlvXxWEJwvStb7MatRERfGPKIAC&v=m9HhURnnlh4

 

Meditar caminando

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“Caminante, son tus huellas
el camino y nada más”. Antonio Machado

 

A lo largo de nuestra vida pasamos mucho tiempo caminando. Nuestros pasos nos llevan de un lugar a otro, día a tras día, y vamos sumando kilómetros. Durante la mayor parte de este tiempo que destinamos a caminar, la mente no está en el presente, y mucho menos en la propia experiencia de andar. Y esto lo podemos extender al resto de actividades que realizamos a lo largo del día con el piloto automático.

Meditar caminando es un valioso método de entrenamiento mental, que facilita el desarrollo de la atención plena durante el resto del día en cada cosa que hacemos, sumando conciencia a nuestra vida diaria.

Puede realizarse en plena naturaleza, en la cuidad…o en casa, siempre que se camine. Tan solo es necesario abrir el protagonismo de los sentidos, el encuentro con la vida en cada paso, sin preocuparnos por llegar a ninguna parte.

El objeto principal de atención es el proceso de caminar en sí, llevando la atención  a la manera de dar un paso tras otro. Concentrarnos en las sensaciones que se producen en nuestros pies o , alternativamente, sentir el movimiento en todo nuestro cuerpo.

Aprender a establecer conciencia con el movimiento físico, despierta esa misma calidad de atención durante el resto de actividades que realizamos, tales como comer, conducir, trabajar…

Lo primero es tratar de centrarse uno mismo, ir soltando el pasado y el futuro , y llevar la atención a la respiración, conectando así con el cuerpo, con el presente, sin ninguna finalidad en particular, simplemente caminar a un ritmo lento y relajado, siendo plenamente consciente de cada paso.

Se puede comenzar, por ejemplo, con el pie derecho y prestar especial atención al movimiento del pie; como se eleva inicialmente de la tierra, se mueve en el aire, y regresa al suelo otra vez, y a continuación, dar un paso con el pie izquierdo, siendo igualmente atento. Y continuar caminando de esta manera consciente hasta que haya llegado al final del periodo tiempo que nos hemos propuesto (como práctica de meditación tenemos que tener la intención de hacerlo durante un periodo de tiempo, por ejemplo comenzar con diez o quince minutos).

Si mientras caminas te das cuenta de que la mente se ha distraído, suavemente, pero con firmeza, la traes de nuevo a los pies, a las piernas y al cuerpo.

Se puede practicar caminar con atención plena a cualquier ritmo, desde muy lento, empleando un minuto en un paso, lo que nos permite estar realmente con el movimiento de momento a momento, o a un ritmo más normal, o rápido para aprender a mantener la atención incluso yendo muy deprisa.

Por lo general caminamos siempre por alguna razón. La más habitual es querer o tener que ir a otro lugar. Experimentar la tranquilidad de estar con un paso a la vez, sin nada más que hacer y dónde ir, puede ser especialmente liberador.

Al igual que con cualquier método de meditación, la habilidad en la meditación caminando sólo proviene de la práctica regular y el esfuerzo paciente. Una vez hayamos practicado caminar con atención plena formalmente , podremos llevar la práctica con más facilidad a otras circunstancias de un modo informal, como puede ser el recorrido que hacemos cuando vamos a comprar algo, sumando así kilómetros de conciencia a nuestros días.

 

Fuentes:

Vivir con plenitud las crisis, Jon Kabat-Zinn