Práctica de respiración consciente de 10 minutos para restaurar tu atención

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Cuando respiras conscientemente te recuperas a ti mismo y recuperas la vida en el presente. La respiración te conecta, inmediatamente, con el proceso rítmico y fluido de la vida.

“La respiración consciente es la clave para unir cuerpo y mente y traer la energía de la plena consciencia a cada momento de nuestra vida”. Thich Nhat Hanh

Respiración

  1. Comienza sentándote cómodamente en un cojín o en una silla. Cierra los ojos si lo deseas, o déjalos abiertos y baja la mirada hacia el suelo.
  2. Solo respira: Respira como lo haces normalmente. Y luego dirige tu atención a la sensación física de cada respiración. Es posible que observes el ascenso y descenso de tu abdomen o cómo se hincha el pecho al inhalar y se deshincha al exhalar. O puedes notar cómo entra el aire y sale por la nariz con cada respiración, guía la atención lo mejor que puedas de regreso a tu respiración. Inhalando y exhalando. Permite que la atención se pose en la respiración como lo hace una hoja sobre la superficie de un estanque, y permanece en contacto con ella durante cada inspiración, exhalación y en cada pausa, con su ascenso y su descenso, en todos y cada uno de sus movimientos.
  3. Sé amable con tu mente cuando se distrae: Casi de inmediato y posteriormente, te encontrarás, una y otra vez, distraído. La atención siempre vagará, eso es lo que hace. Es normal y siempre será parte de tu experiencia. Puedes encontrar que tu atención vaga hacia un sonido, un pensamiento o una sensación física. Con amabilidad, sin juzgar, devuelve tu atención a la sensación de respirar.
  4. Cuando tu mente se distraiga, vuelve suavemente a notar tu respiración. Si algo llama tu atención como, por ejemplo, un sonido en la habitación nota que ha sucedido, y luego déjalo ir lo mejor que puedas. Vuelve a la respiración sin esperar nada más.
  5. Práctica la paciencia. A veces, la mente permanece ocupada y atrapada durante la meditación. Al darte cuenta de esto, practica la paciencia. No puedes forzar tu mente a la quietud, y esa nunca es la intención, permite que todo sea por unos momentos tal y como es.
  6. Cuando estés listo, abre suavemente los ojos.  Haz una pausa por un momento y agradécete el haberte dedicado esos minutos para nutrir tu atención y serenidad.

Puedes prestar este tipo de atención en cualquier momento del día convirtiéndolo en un momento de meditación, orientándote hacia el presente y hacia tu cuerpo.

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Esther Fernandez

 

El arte de la quietud

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denys-nevozhai-191635“Es maravilloso constatar cómo conseguimos grandes cambios en la quietud más absoluta. Porque no es solo que el silencio sea curativo, también lo es la quietud. Ante todo hay que decir que el silencio en quietud es muy diferente al silencio en movimiento. Está demostrado científicamente que los ojos que no se mueven propician en el sujeto una concentración mayor que si se tienen en movimiento. Al moverse es muy fácil, casi inevitable, estar fuera de nosotros. La quietud por contrapartida, invita  a la interiorización.

Es necesario pasar por la quietud para adiestrarse en el dominio de sí, sin el que no puede hablarse de verdadera libertad”.

Biografía del silencio, Pablo d’Ors