El valor del sufrimiento

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“Si no hubieras sufrido como has sufrido, no tendrías profundidad como ser humano, ni humildad, ni compasión. No estarías leyendo esto. El sufrimiento abre el caparazón del ego, pero llega un momento en que ya ha cumplido su propósito. El sufrimiento es necesario hasta que te das cuenta de que es innecesario.”

Eckhart Tolle

El arte de la quietud

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denys-nevozhai-191635“Es maravilloso constatar cómo conseguimos grandes cambios en la quietud más absoluta. Porque no es solo que el silencio sea curativo, también lo es la quietud. Ante todo hay que decir que el silencio en quietud es muy diferente al silencio en movimiento. Está demostrado científicamente que los ojos que no se mueven propician en el sujeto una concentración mayor que si se tienen en movimiento. Al moverse es muy fácil, casi inevitable, estar fuera de nosotros. La quietud por contrapartida, invita  a la interiorización.

Es necesario pasar por la quietud para adiestrarse en el dominio de sí, sin el que no puede hablarse de verdadera libertad”.

Biografía del silencio, Pablo d’Ors

El arte de vivir

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Cuando uno tiene miedo, hay siempre una tendencia a imitar. ¿Han notado eso? Las personas que tienen miedo imitan a otras; se aferran a la tradición, a sus padres, a sus esposas o maridos, a sus hermanos. Y la imitación destruye la iniciativa. ¿Saben?, cuando dibujan o pintan un árbol, no imitan el árbol, no lo copian exactamente como es, lo cual sería una mera fotografía. A fin de tener la libertad necesaria para pintar un árbol o una flor o una puesta del sol, tienen que sentir lo que estas cosas les comunican, el significado, el sentido que tienen. Esto es muy importante: que traten de comunicar el significado de lo que ven y no que meramente lo copien, porque de ese modo están abiertos al proceso creativo.

Y para esto tiene que haber una mente que sea libre, que no esté cargada con la tradición, con la imitación. ¡Miren nada más que sus propias vidas y las vidas de quienes los rodean, vean lo tradicionales, lo imitativas que son!

Es necesario ir más allá de este nivel y sentimos libres para pensar las cosas por nosotros mismos, de modo que no aceptemos irreflexivamente lo que algún otro dice, sin importar quién sea: un maestro en la escuela, un padre o uno de los grandes instructores religiosos. Es esencial que piensen las cosas por sí mismos y no sigan a nadie, porque el seguimiento indica temor, ¿no es así? En el momento en que alguien les ofrece algo que ustedes desean -el paraíso, el cielo o un empleo mejor-, hay temor de no obtenerlo; por consiguiente, empiezan a obedecer, a seguir. En tanto estén deseando algo se hallan atados al temor; y el temor mutila la mente de tal modo, que no pueden ser libres.

 

El Arte de vivir, Jiddu Krishnamurti

 

El arte de perdonar: perdonArte

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“Olvida y perdona. No es difícil si se entiende. Significa perdonar inconveniencias, y perdonarte por olvidar. Con mucha práctica y determinación, resultará mas sencillo.” Mark Twain 

En la vida suceden situaciones en las nos equivocamos o cometemos errores. A veces estas situaciones se quedan atrapadas en nuestro interior, limitándonos y creándonos más sufrimiento. Un camino para evitar este bloqueo  es el perdón, pero no es fácil. Sobretodo cuando el perdón va dirigido a uno mismo. Mindfulness puede ayudarte a cultivar un tipo particular de atención y conciencia, y a convertirte en observador de lo que está ocurriendo en tu mente para perdonar y vivir el presente con más plenitud.

El perdón presenta múltiples beneficios que han sido demostrados por numerosas investigaciones científicas como el alivio del estrés, dormir y vivir con tranquilidad, afrontar mejor los conflictos, mejorar la autoestima, el bienestar psicológico y la salud física entre otros.

Si no te perdonas, una parte de tu energía interior queda atrapada en el resentimiento, el dolor, el sufrimiento…en una espiral de culpa y pensamientos entorno a poder haberlo hecho mejor. Esta parte vital bloqueada te limita y te hace que te resulte más difícil avanzar.

Si decides perdonarte, no significa que estés de acuerdo con lo que pasó, implica liberarte del pasado y de pensamientos limitantes, lo cual te permite centrarte en lo que te importa, desarrollar tu potencial y crecer.

Cuando aprendes a perdonar, liberas esa energía de pensamientos y sentimientos tristes, sientes más ligereza y libertad y puedes centrarte en la vida que deseas en lugar de limitarte o crearte más sufrimiento.

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Para lograr perdonar puedes ejercitar tu mente conscientemente a través de la atención plena, de modo que destejas esos nudos que te atrapan generándote más sufrimiento y dolor. El perdón, en definitiva, es un acto de liberación personal.

“Yo no hablo de venganzas ni perdones, el olvido es la única venganza y el único perdón.” —Jorge Luis Borges

Pero ¿Cómo te perdonas a ti mismo?

Requiere un paso previo: tomar conciencia. Si eres consciente de que te sientes molesto con tu forma de hacer las cosas y no te gusta tu comportamiento, debes reflexionar sobre el origen de este malestar; si quizá te habías puesto unas expectativas vitales demasiado altas, o has traicionado tus valores…

Según el experto en perdón Fred Luskin, existen tres condiciones previas para perdonar: saber lo que se siente, saber qué fue lo que salió mal y compartir la experiencia con un par de personas de confianza. Condiciones que están incluidas en el siguiente método que propone para perdonar y que puedes aplicar:

  1. Reconocer los sentimientos y enfrentarlos de manera abierta. Darte cuenta de cómo te sientes acerca de lo que pasó y ser capaz de reconocer qué es lo que no te está permitiendo sentirte bien. Puede resultarte efectivo compartir la historia y los sentimientos dolorosos con otras personas.
  2. Comprometerte contigo mismo y hacer lo necesario para sentirte mejor. El perdón es para el que perdona, para nadie más.
  3. Perdonar no significa necesariamente reconciliarse con la persona que provocó el daño, o que apruebes sus acciones. Lo importante es recuperar la paz.
  4. Obtener la perspectiva correcta de lo que está sucediendo. Reconocer que la mayor dificultad proviene de los sentimientos heridos, pensamientos y malestar físico que estás sufriendo ahora, no por que sucedió.
  5. En el momento en que sientas malestar por la experiencia dolorosa que viviste, practicar alguna técnica de manejo del estrés para calmarte y reducir la respuesta de lucha.
  1. Aceptar que la vida no es justa. Renunciar a esperar cosas de otras personas, o de la vida misma. Reconocer que a todos también nos pasan cosas malas. La misión de cada quién no es ajustar la balanza ni castigar a nadie, incluyéndose a uno mismo, sino aprender a gozar de la vida, entablar relaciones sanas, ayudar a los demás y ser feliz.
  2. Poner tu energía en buscar otra manera de conseguir tus metas positivas a través del aprendizaje adquirido a través de la experiencia de la que saliste lastimado. En lugar de reproducir mentalmente el dolor buscar nuevas posibilidades de conseguir lo que deseas.
  3. En lugar de centrarte en los sentimientos heridos, y que confieren a la persona que te causó el dolor, aprender a buscar el amor, la belleza y bondad a tu alrededor.
  4. Corregir tu historia de rencor para recordarte tu valiente elección de perdonar.

 

Fuentes:

Perdonar es sanar, Fred Luskin

 

El arte de hacer de verdad lo que estás haciendo: atención plena en tu día a día

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“El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos.” Marcel Proust

Prestamos poca o ninguna atención a la mayoría de nuestras actividades diarias. Nos pasamos la mayor parte del tiempo funcionando con el piloto automático. Aplicar la meditación a lo que hacemos en nuestro día a día no es sencillo, requiere un firme compromiso. El reto estriba en convertir la calma, el equilibrio interior y la visión clara en parte de nuestra vida cotidiana.

Un músico, aunque domine la técnica de su instrumento, sigue ejercitándose en su práctica constantemente.

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La meditación sedente es el entorno en el que ejercitas las habilidades fundamentales, en el que te adiestras y depuras, pero de nada sirve una meditación que no  aplicas  a tu vida.

La meditación no se reduce a una postura ni a una serie de ejercicios mentales, sino que consiste en el cultivo de la atención plena y en la puesta en práctica de esa atención.

La atención plena se cultiva, preferentemente, en posición sedente y en un entorno silencioso porque es la situación más adecuada. Meditar en movimiento resulta más complicado, y en medio de una actividad ruidosa y más rápida, más difícil todavía.

Cuando terminas tu sesión de práctica (sentado, tumbado o en la postura que hayas escogido) comienza el arte de aplicarla en tu día a día.

No es necesario, para meditar, que estés sentado, puedes hacerlo mientras escribes en el ordenador, te duchas, lavas los platos, te lavas los dientes, al comer…puedes intentar llevar atención en cada momento a tus tareas, a tu experiencia, a las personas que cuidas, al abrazar a alguien, a tu entorno, al sol, a la lluvia, al viento, a los árboles, a  los paisajes y sonidos de tu camino al trabajo o a cualquier lugar. Es un tipo de conciencia que puede aplicarse a todas y cada una de las actividades de tu vida.

Al aportar atención plena a una actividad o experiencia, se te hace más vívida, más brillante y más real. En parte, se hace más vívida porque la corriente de tu pensamiento se asienta un poco y existen menos posibilidades de que se interponga entre ti y lo que en realidad sucede.

Cuando conectas con la respiración y tu conciencia está de forma plena en que lo estás haciendo, algo cambia y simplemente eres.

Así que esta claridad y esta plenitud más profunda puedes experimentarla en tus actividades diarias de la misma manera que las sientes al hacer las prácticas formales (la meditación sentada, exploración corporal, yoga…).

Cuando practicas la atención plena con regularidad, tiende de forma natural a impregnar tu vida diaria y puedes experimentar como tu mente se vuelve, al mismo tiempo, más tranquila y menos reactiva.

La práctica formal de la atención plena incrementa tu capacidad de afrontar la totalidad de tu vida con conciencia de cada momento.

Si eres capaz de estar presente al realizar actividades rutinarias diarias, si estás dispuesto a recordar que esos momentos pueden ser momentos de atención tranquila y alerta, además de ratos en los que haces las cosas que ‘han de hacerse’, puedes encontrar con que disfrutes más del proceso.

Por ejemplo, si conviertes la limpieza de la casa en parte de tu práctica meditativa, esta tarea rutinaria puede transformarse en una experiencia realmente nueva. Puedes incluso llegar a realizarla de distinta forma o con distinta intensidad, o quizás  llegar a ver con mayor profundidad tu relación con el orden y la limpieza.

El objetivo de la práctica de la atención plena consiste en llegar a ser continua y plenamente consciente, instante tras instante, de todas las facetas de tu experiencia. No es sencillo, tómatelo con calma y permite que tu capacidad se vaya fortaleciéndose poco a poco.

Fuentes:

El libro del mindfulness, Bhante Henepola Gunaratana Ed. Kairós

Vivir con plenitud las crisis, Jon Kabat-Zinn. Ed. Kairós.

El arte de la respiración: salir del piloto automático

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Poetas y científicos saben que nuestro organismo late con los ritmos de nuestro origen. La naturaleza entera reproduce el ritmo de la respiración. Los ritmos del mundo vivo están incluidos en los más amplios ritmos del propio planeta, con el flujo y reflujo de las mareas, los del día y la noche, las estaciones…Nuestros propios cuerpos están unidos al planeta por un intercambio rítmico, cuando la materia y la energía fluyen en vaivén, entre nuestros cuerpos y el medio ambiente. El ritmo de tu respiración influye en todo lo que haces.

Una de las formas en las que se produce este intercambio de materia y energía es a través de tu respiración: en cada exhalación intercambias moléculas de dióxido de carbono procedentes del interior de tu cuerpo por otras de oxígeno procedentes del aire que te rodea.

La respiración es el recurso de más fácil acceso que tienes para generar y mantener tu energía vital : liberando desperdicios con cada espiración, renovándote con cada inspiración.

Respirar es algo que tu cuerpo sabe hacer para asegurar tu supervivencia básica. En este mismo momento, mientras lees estas palabras, tu cuerpo está respirando sin que lo pienses. Esta respiración automática te permite sobrevivir, pero cuando la bloqueas o limitas a través del hábito, se restringe y distorsiona, limitándote. La mayoría de la gente no es consciente de que respira mal y de las consecuencias negativas de restringir este proceso vital fundamental. El estrés y la ansiedad generan una respiración más superficial que perjudica nuestro organismo.

La respiración afecta a los sistemas respiratorio, cardiovascular, neurológico, gastrointestinal, muscular y psíquico; y también tiene un efecto general sobre el sueño, la memoria, el nivel de energía y la concentración entre otros. Mediante el perfeccionamiento y la mejora de calidad de tu respiración puedes sentir una impacto positivo en todos los aspectos de tu ser.

El proceso de la respiración es una gran metáfora del modo en que enfocas , vives  y reaccionas ante los cambios. ¿Cómo es tu respiración?

A través del tiempo y las culturas, el proceso de la respiración siempre fue considerado inseparable de la salud y el espíritu, como podemos ver a través de diferentes palabras:

  • El término griego ‘pneuma’ significa espíritu y, también, aire.
  • Pranaes la palabra en sánscrito para aliento o aire inspirado (del verbo ‘pran’: aspirar). Hace referencia a una especie de espíritu o energía universal, que penetra en el cuerpo con el aire a través de la respiración. La respiración no es solo un proceso estrictamente biológico, sino que va mucho más allá.
  • En japonés el equivalente al pranaes el ki, que significa energía, presencia, voluntad o salud , y que en algunos contextos se traduce directamente como ‘respiración’.
  • En la medicina china, el qi es literalmente ‘aire, aliento, disposición de ánimo’. Es un principio activo que forma parte de todo ser vivo y  que hay que entender, igual que el prana, como un ‘flujo vital de energía’.

La respiración ha sido considerada como una fuerza que corría como un río a través de la mente, el cuerpo y el espíritu, vivificando todo a su paso.

 

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La respiración representa un papel clave tanto en la meditación como en la sanación.

Es un poderoso aliado en el trabajo meditativo. En la meditación actúa para nuestra atención como si fuera un ancla. El hecho de que se trate de un proceso rítmico y que cambie todo el tiempo le da más valor todavía.

Al concentrarte en la respiración, cuando meditas, aprendes a sentirte cómodo con el cambio. Sabes que tienes que ser flexible. Te entrenas en asistir a un proceso que no sólo cuenta con ciclos y flujos, sino que también responde a tu estado emocional cambiando su ritmo, a veces de forma impresionante.

La manera más fácil y eficaz de comenzar a practicar la atención plena en meditación consiste, sencillamente, en concentrar la atención en tu respiración y ver qué sucede mientras intentas mantenerla ahí. Existen diferentes lugares en el cuerpo donde puedes observarla, desde las ventanillas de la nariz, el pecho cuando se expande y se contrae o el estómago que se hincha y se deshincha como la mar.

También tiene la virtud de ser un proceso muy conveniente para apoyar la conciencia de tu vida diaria. Siempre te acompaña, no puedes dejarla en casa. Sintonizar con ella te lleva directamente al aquí y al ahora, a salir del piloto automático.

Cuando respiras conscientemente te recuperas a ti mismo y recuperas la vida en el presente. La respiración te conecta, inmediatamente,  con el proceso rítmico y fluido de la vida.

 

 

Fuentes:

El gran libro de la respiración, Dona Farhi.

Vivir con plenitud las crisis, Jon Kabat -Zinn

El arte de cultivar paciencia

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La mariposa sólo puede salir al exterior cuando llega el momento y no se puede acelerar el proceso. Comprender y aceptar el hecho de que , a veces, las cosas se tienen que despegar cuando les toca es una forma de sabiduría que conocemos como paciencia.

En un mundo donde cada vez obtenemos más rápido todo, al ritmo del click, nos resulta difícil ser pacientes. Nos inquietamos con las luces rojas, en la cola de la caja del supermercado o en la sala de espera del dentista, e incluso en ocasiones nos sentimos enojados porque nos han hecho esperar. La paciencia es necesaria y se puede cultivar y desarrollar.

La paciencia es una de las siete actitudes básicas en mindfulness.

Cuando practicas la atención plena cultivas la paciencia hacia tu propia mente y tu propio cuerpo, te recuerdas, expresamente, que no hay necesidad de impacientarte contigo mismo si encuentras que estás tenso o nervioso, o porque tu mente se pasa el tiempo juzgando, o por haber practicado durante algún tiempo sin aparentes resultados positivos. Los resultados pueden venir después de semanas de práctica constante. Si eres impaciente, puedes renunciar demasiado pronto y nunca conocer los beneficios de la práctica.

“La paciencia es necesaria, uno no puede cosechar inmediatamente lo que ha plantado”. Soren Kierkegaard

La meditación, sobre todo al principio, es un ejercicio de paciencia, de constancia.Una de las actividades favoritas de la mente es vagar por el pasado y el futuro y perderse en pensar. Algunos de sus pensamientos son agradables y otros dolorosos y generadores de intranquilidad. En cualquiera de los casos, el mero hecho de pensar ejerce un fuerte tirón en nuestra conciencia. La mayoría de las veces, nuestros pensamientos arrollan nuestra percepción del momento actual y hacen que perdamos nuestra conexión con el presente. La paciencia puede ser una cualidad especialmente útil para invitar cuando la mente está agitada.

La paciencia puede resultarte difícil de cultivar, sobre todo cuando vives en un mundo donde todo está al alcance de tu mano con los teléfonos inteligentes. Requiere que cultives la serenidad interior y bondad y compasión hacia ti mismo y hacia la experiencia en sí. Tal vez has observado que, a menudo, sientes la necesidad o la exigencia de querer cambiar las cosas en vez de aceptarlas tal y como son, esto es la impaciencia, algo muy común en nuestros días y que es una fuente de desasosiego, nos deja a medio camino de aquello que emprendemos, porque pretende resultados rápidos que solo pueden obtenerse con paciencia y constancia. Al cultivar paciencia, no sólo tu mente estará más estable, sino que también tu cuerpo disfrutará de más bienestar.

“Incluso una vida feliz no puede estar libre de un grado de oscuridad y la palabra “feliz” perdería su significado si no fuera balanceada por la tristeza. Es mucho mejor tomar las cosas conforme se presentan con paciencia y ecuanimidad”. Carl Jung

Tener paciencia consiste sencillamente en estar totalmente abierto a cada momento, aceptándolo en su plenitud y sabiendo que, al igual que en el caso de la mariposa, las cosas suceden cuando les toca.

 

 

Fuentes: Kabat-Zinn, Jon , Vivir con plenitud las crísis. Editorial Kairos (2004)