El arte de sentirte

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“Siéntate y siéntete, solo eso”.  Este fue el consejo que me dio mi primer maestro de meditación.  Sentarte en silencio y sentirte es regresar a tu hogar, a tu santuario interior, a tu esencia. Desconectar de esa inmediatez que exige el mundo actual. Desconectar de la tiranía del teléfono móvil y de todas las exigencias externas para conectar con tu sabiduría interior.

“El único verdadero viaje de descubrimiento consiste no en buscar nuevos paisajes, sino en mirar con nuevos ojos”. Proust

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Al principio te cuesta ponerte a meditar, ya que estas acostumbrado a estar en el modo hacer, pero te has comprometido y encuentras tu momento.

Te sientas en silencio y permaneces inmóvil, a pesar de esa voz que te dice una y otra vez lo que tienes que hacer, esa voz que te grita falsas necesidades… pero tú permaneces inmóvil.  Y así  te das cuenta de que ese simple acto de permanecer sentado y no seguir a los pensamientos que te llaman con urgencia, te hace sentir, de alguna manera, más libre, con las riendas de tus emociones. De este modo vas creando tu isla de calma y bienestar, día tras día, vas creando un lugar al que deseas ir cada día y que está en tu interior, esperándote, pase lo que pase.

Sentarte y sentirte, y estar con lo que surja en tu interior, tristeza, alegría, ira… lo que sea. Dejarlo ser. Todo pasa. Todo cambia.

Meditar, dejar de ir en piloto automático y pulsarte a ti mismo. Tomar consciencia de tu narrativa interior, recuperar tus sueños, tus metas, tu verdadera brújula… la vida que quieres.

Te animo a que te sientes y te sientas cada día, a que practiques la meditación, para cultivar claridad y así poder conectar con lo que verdaderamente eres y quieres, y para que no te pierdas en lo que esperan los demás de ti.

Esther Fernández

El Arte del silencio

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“El silencio es el gran tallador del espíritu”.

Esther Fernández

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Cuando permanecemos en silencio, poco a poco va posándose el ruido de los días y  va emergiendo nuestra verdadera esencia. Y así en la quietud, es como aprendemos a estar con ella en una actitud de paciencia y confianza.

Meditar cada día como una forma de purificación de nuestro mar interior, en busca de uno mismo, soltando el peso de los pensamientos y dejándonos simplemente ser y que se abra paso nuestra autenticidad.

 

www.mindfulnessartes.com

 

 

 

 

El arte de amar

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“El amor es la preocupación activa por la vida y crecimiento de lo que amamos. Cuando falta tal preocupación activa no hay amor…”

“El amor del hombre es una fuerza activa que derriba los muros por los que el hombre está separado de sus prójimos, y que los une con los otros. El amor le permite superar el sentimiento de aislamiento y separación, pero le permite también permanecer fiel a sí mismo y conservar su integridad, su ser-así. En el amor se da la paradoja de que dos seres llegan a ser uno y, sin embargo, siguen siendo dos… El amor es una actividad, y no un afecto pasivo. Se puede describir, de una forma muy general, con la afirmación de que el amor es, sobre todo, un dar y no un recibir.”

“Respetar significa preocuparse por que la otra persona crezca y se desarrolle tal cual como es. De ese modo, el respeto implica la ausencia de explotación. Quiero que la persona amada crezca y se desarrolle por sí misma, en la forma que le es propia, y no para servirme. Si amo a la otra persona, me siento uno con ella, pero con ella tal cual es, no como yo necesito que sea, como un objeto para mi uso. Es ovbio que el respeto sólo es posible si yo he alcanzado independencia; si puedo caminar sin muletas, si tener que dominar ni explotar a nadie. El respeto sólo existe sobre la base de la libertad: “l’amour est l’enfant de la liberté”, dice una vieja canción francesa; el amor es hijo de la libertad, nunca de la dominación.”

Erich Fromm, El arte de amar

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Mantra para la Autocompasión

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Con la autocompasión nos damos la misma amabilidad y cuidado que daríamos a un amigo cuando estás pasando por un momento difícil, fracasaS o notas algo que no te gusta de ti mismo. En lugar ignorar tu dolor con una mentalidad rígida y estricta, te detienes a decirte a ti mismo: “esto es realmente difícil en este momento, ¿cómo puedo consolarme y cuidarme en este momento?”

En lugar de juzgar y criticarte sin piedad por cualquier deficiencia, la autocompasión significa que eres amable y comprensivo cuando te enfrentas a fallos personales. Después de todo, ¿quién dijo que se supone que eres perfecto?

Cuando te encuentres atravesando dolor emocional o encuentres algo de ti mismo que no te guste puedes decirte a ti mismo las siguientes palabras:

Este es un momento de sufrimiento


El sufrimiento es parte de la vida


Que pueda ser amable conmigo


Que pueda aceptarme tal cual soy

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La investigación muestra que cuanto más autocompasiva y menos autocrítica es una persona, menores son sus niveles de cortisol y más saludable es su ritmo cardiaco. Esto sugiere que son capaces de enfrentarse a los retos de la vida con mayor equilibrio emocional.

La autocompasión nos aporta la valentía y el sosiego necesarios para mirar de frente las emociones no deseadas.

Los sentimientos dolorosos son pasajeros por naturaleza, siempre que no los prolonguemos o identifiquemos mediante la resistencia o la evitación. Quizás lo más importante es que tener compasión por uno mismo significa que honras y aceptas tu humanidad. Las cosas no siempre irán como quieres. Encontrarás frustraciones, habrá pérdidas, cometerás errores, te toparás con tus limitaciones y no cumplirás tus ideales. Esta es la condición humana, una realidad compartida por todos nosotros. Cuanto más abres tu corazón a esta realidad en lugar de luchar constantemente contra ella, más podrás sentir compasión por ti y por todos los demás humanos en la experiencia de la vida.

 

Fuente: Sé amable contigo mismo, Kristin Neff

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Explora la autocompasión mediante una carta a ti mismo.

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“No siempre podemos obtener lo que queremos. No siempre podemos ser la persona que queremos ser. Cuando negamos o resistimos esta realidad, el sufrimiento surge en forma de estrés, frustración, y auto-crítica. Sin embargo, cuando esta realidad es aceptada con benevolencia, generamos emociones positivas como la compasión y el cuidado, las que nos ayudan a enfrentar nuestra situación” – Kristin Neff.

En este post te traemos un ejercicio para que explores la autocompasión. La compasión es un sentimiento que conlleva el querer ayudar a una persona que está sufriendo. La palabra compasión nos evoca ideas como “ternura”, “bondad” y “comprensión”.

La mayoría de nosotros tratamos de ser compasivos con los demás, pero a menudo no somos compasivos con nosotros mismos, nos resulta difícil practicar la autocompasión.

La autocompasión implica ser cálidos y comprensivos con nosotros mismos cuando sufrimos, fracasamos o nos sentimos inadecuados, en lugar de ignorar nuestro dolor o flagelarnos con la autocrítica. Las personas con autocompasión reconocen que ser imperfecto, fallar y experimentar dificultades en la vida es inevitable, por lo que tienden a ser amables consigo mismos cuando se enfrentan a experiencias dolorosas en lugar de enojarse cuando la vida no cumple con los ideales establecidos.

No siempre puedes ser ni obtener exactamente lo que quieres. Cuando esta realidad se niega o se lucha contra el sufrimiento aumenta en forma de estrés, frustración y autocrítica. Cuando esta realidad es aceptada con simpatía y amabilidad, se experimenta una mayor ecuanimidad emocional.

La buena noticia es que puedes decidir practicar la autocompasión, y si tienes problemas para hacerlo, puedes aprender. A continuación, te detallamos un método a través de la escritura.

  1. Piensa en una aspecto que te haga sentir mal contigo mismo

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Todos tenemos algo que no nos gusta de nosotros mismos, algo que nos hace sentir vergüenza, inseguridad o pensamos que no es “suficientemente bueno”.

“La imperfección forma parte de la condición humana, y los sentimientos de fracaso e inadaptación son inherentes a la experiencia de vivir”.

Piensa en algún aspecto que te haga sentir mal contigo mismo, puede ser el aspecto físico, el trabajo, una relación…

¿Cómo te sientes interiormente al pensar en el aspecto que has escogido?

¿Asustado, triste, deprimido, inseguro, enfadado?

¿Qué emociones se desencadenan cuando piensas en ese aspecto de ti mismo?

Intenta ser emocionalmente honesto y no reprimas ningún sentimiento, pero tampoco te pongas melodramático.

Simplemente trata de sentir tus emociones exactamente como son, ni más ni menos.

  1. Escribe una cartajan-kahanek-184675-unsplash.jpg

Ahora piensa en un amigo imaginario o real que tiene una actitud cariñosa, tolerante, amable y compasiva. Imagina que ese amigo ve todos tus puntos fuertes y débiles, incluyendo el aspecto sobre ti mismo sobre el que acabas de reflexionar. Piensa en lo que siente ese amigo por ti, en cómo te quiere y te acepta tal como eres, con todas tus imperfecciones humanas. Ese amigo reconoce los límites de la naturaleza humana y es agradable y comprensivo contigo.

En su gran sabiduría, entiende tu historia vital y las miles de cosas que te han ocurrido y que han hecho de ti la persona que eres. Tus defectos están relacionados con muchas cosas que no siempre has escogido: tus genes, tu historia familiar, tus circunstancias vitales…. Elementos que están fuera de tu control.

Escribe una carta dirigida a ti mismo desde la perspectiva de ese amigo imaginario. Céntrate en los defectos por los que tiendes a juzgarte:

¿Qué te diría tu amigo sobre tu defecto, desde la perspectiva de una compasión ilimitada?

¿Transmitiría la compasión profunda que siente por ti, sobre todo por lo incómodo que te sientes cuando te juzgas con tanta dureza?

¿Qué escribiría ese amigo para recordarte que eres humano, que todas las personas tenemos puntos fuertes y débiles?

Y si crees que ese amigo podría sugerirte posibles cambios, ¿Cómo serían esas sugerencias si surgieran de un profundo sentimiento de comprensión y compasión incondicionales?

Mientras te escribes a ti mismo desde la perspectiva de ese amigo imaginario, trata de llenar tu carta de un claro sentido de aceptación, amabilidad, cariño y deseo de salud y felicidad por parte de esa persona hacia tía.

Cuando termines la carta, déjala un momento. Después reléela y deja que las palabras te inunden. Siente cómo te llega la compasión, cómo te calma, y te consuela como si se tratase de una brisa fresca en un día muy caluroso. El amor, la conexión y aceptación son derechos de nacimiento. Para reclamarlos sólo tienes que mirar en tu interior,

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Fuente: Sé amable contigo mismo, Kristin Neff