Quédate… simplemente quédate

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La instrucción esencial

 
La instrucción esencial es permanecer… quédate, simplemente quédate.

De esta manera, sentados meditando, aprendemos cómo cesar en los intentos de evadirnos de las situaciones difíciles y, en cambio, emplear nuestras aptitudes para encararlas con una disposición amigable y curiosa, relajándonos en esa sensación de pérdida de norte y de suelo que las situaciones conflictivas nos provocan. Es así como nuestra mente se ensancha. Es allí, en medio del caos, donde descubriremos el amor y la verdad.

¿Estamos experimentando inquietud? ¡Quédate! 
¿La mente no deja de rumiar? ¡Quédate! 
¿El miedo y el odio están fuera de control? ¡Quédate! 
¿Dolor en las rodillas y en la espalda? ¡Quédate!
¿Qué estoy haciendo aquí? ¡ Quédate! 
¿Qué hay para comer? ¡Quédate!
¿Qué estoy haciendo aquí? ¡Quédate!
No puedo soportar esto ni un minuto más… ¡Quédate!

De esta forma es como se cultiva la firmeza.

Pema Chodron

Respira

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Respira

En la exhalación,
tú estás presente.

Inhalando, es Ahora.
Exhalando, sigue siendo Ahora.

El ascenso necesita del descenso;
el descenso siempre sigue al ascenso.

Hay permanencia en el corazón mismo de la impermanencia.

Aprende de la respiración.
Deja que te recuerde
cómo confiar.

Jeff Foster

Permitir

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Permitir
A la vida no se la puede controlar.
Trata de acorralar a un rayo,
o de dominar a un tornado.
Detén a un río y creará un nuevo cauce.
Resiste y la marea te hará caer.
Permite y la gracia te aupará a un nivel superior.
La única seguridad reside en dejar entrar a todo:
lo salvaje y lo débil; el miedo,
las fantasías, los fracasos y el éxito.
Cuando la pérdida arranca las puertas del corazón,
o la tristeza encubre tu visión con desesperanza,
La práctica consiste sencillamente en soportar la verdad.
Si escoges abandonar tu forma conocida de ser,
Todo el mundo se revela ante tus ojos nuevos.


Poema “Permitir” (Allow) de Danna Faulds




Dar la bienvenida a las emociones

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El arte de dar la bienvenida a todas las emociones y aceptarlas como mensajeras como ilustra este poema de Rumi:

La casa de los huéspedes

El ser humano es una casa de huéspedes.
Cada mañana un nuevo recién llegado.
Una alegría, una tristeza, una maldad
Cierta conciencia momentánea llega
Como un visitante inesperado.

¡Dales la bienvenida y recíbelos a todos!
Incluso si fueran una muchedumbre de lamentos,
Que vacían tu casa con violencia
Aún así, trata a cada huésped con honor
Puede estar creándote el espacio
Para un nuevo deleite

Al pensamiento oscuro, a la vergüenza, a la malicia,
Recíbelos en la puerta riendo
E invítalos a entrar
Sé agradecido con quien quiera que venga
Porque cada uno ha sido enviado
Como un guía del más allá.

Rumi, poeta Sufi del siglo XIII

El arte de amarte a ti mismo

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Un tiempo vendrá
en el que, con gran alegría,
te saludarás a ti mismo,
al tú que llega a tu puerta,
al que ves en tu espejo
y cada uno sonreirá a la bienvenida del otro,
y dirá, siéntate aquí. Come.
Seguirás amando al extraño que fuiste tú mismo.
Ofrece vino, Ofrece pan. Devuelve tu amor
a ti mismo, al extraño que te amó
toda tu vida, a quien no has conocido
para conocer a otro corazón
que te conoce de memoria.
Recoge las cartas del escritorio,
las fotografías, las desesperadas líneas,
despega tu imagen del espejo.
Siéntate. Celebra tu vida. 

El amor después del amor,  Derek Walcott

 

Fotografía: Esther Fernández