No puedes detener las olas, pero puedes aprender a surfear

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Queramos o no, la vida nos plantea retos, problemas, dolor…  Enfrentarte a las dificultades de forma que encuentres soluciones eficaces, calma y bienestar es todo un arte: no puedes detenerlas, pero sí puedes aprender a gestionarlas.

El problema del estrés, en su raíz, constituye una parte natural de la vida de la que no puedes escapar. Algunos intentan escapar del estrés construyendo muros entre sí y la vida, otros intentan anestesiarse de alguna manera. Y es algo normal evitar parecer dolores innecesarios y dificultades, y todos necesitamos, de vez en cuando, distanciarnos de nuestros problemas, pero si “escapar y evitar” se convierten en el modo habitual de tratar tus problemas, lo que ocurrirá es que estos se multiplicarán.  Desde luego, no van a desaparecer por arte de magia. No. Lo que se anula o desaparece cuando evades y no conectas con los problemas es tu poder de crecimiento, de cambio, sanación…

Cuando eres capaz de enfrentarte a las dificultades movilizando tus recursos internos para enfrentarte con creatividad a tus problemas, por lo general la presión del propio problema te ayuda a orientarte para salir adelante, como un marino cuando orienta la vela para aprovechar la mejor fuerza del viento e impulsar su embarcación. Si aprendes a navegar y a cómo utilizar la energía del viento, con paciencia, a veces podrás llegar donde desees.

Pero si quieres emplear la fuerza de los problemas para avanzar con un marinero, entonces tendrás que conectar con ellos, igual que el marinero lo está con su barca, la mar, el viento, su rumbo. No puedes controlar el tiempo meteorológico. Los marinos aprenden a interpretarlo con sumo cuidado y respetan su fuerza.

El arte de vivir consciente es desarrollar habilidades para enfrentarte y salir de las variables condiciones meteorológicas de la vida.

En el mundo actúan infinidad de fuerzas totalmente fuera de tu control. Tu capacidad de influir en tus circunstancias depende, en gran medida, de tu forma de ver las cosas.

Los estoicos hicieron énfasis en separar los eventos de su interpretación. No puedes elegir qué te ocurre en la vida, pero puedes elegir tu respuesta. Y esta respuesta depende en gran medida de tu perspectiva. En definitiva, como dijo Epicleto: Los hombres no se perturban por las cosas, sino por la interpretación que de ellas hacen. Merece la pena cultivar la forma en que interpretamos, ¿verdad? La manera en la que vemos las cosas afecta tanto a la cantidad de energía con que contamos para hacerlas, como a nuestra elección de hacia dónde canalizarla. La atención plena constituye básicamente una forma determinada de prestar atención.

Todos tenemos capacidad de alcanzar la atención plena. Todo lo que tienes que hacer es cultivar tu capacidad de prestar atención al momento presente. El mindfulness o atención plena puede conducirte a que descubras en ti lugares de relajación y calma. Una fuente de energía para comprenderte mejor y sanar.

Se anuncia tormenta y hoy no podré ver amanecer… Y no puedo controlar el tiempo pero sí elegir mi respuesta: lectura, buena música, incienso, té… y la casa se hace una isla de calma.

Esther Fernández

Fuente: Vivir con plenitud las crisis, Jon Kabat-Zinn

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