El arte de cultivar buenos hábitos: cultivArte

“La mente es un campo, en el cual cada tipo de semillas ha sido plantada. La calidad de nuestra vida, depende de la calidad de las semillas que hemos depositado en nuestra conciencia”- Thich Nhat Hanh.

Imagina que tu mente es como un jardín que sólo tú puedes cuidar. Pregúntate, ¿qué necesitarías para cuidarlo? ¿Qué semillas plantarías?

Lo primero que necesitas es entrenar la atención plena. Todos tenemos la capacidad de desarrollarla y conseguir una mente más feliz, pacífica y compasiva.

¿Con qué frecuencia prestas atención a tus pensamientos?

La observación es transformadora, con el tiempo cuanto más observas tu jardín interior más se enriquece. Piensa que un jardín que no observas se convierte en un jardín descuidado en el que, difícilmente, puedes sentir tranquilidad y armonía. La idea es utilizar la atención entrenada para desarrollar la percepción de tus procesos cognitivos y emocionales.

Los estudios científicos han confirmado que todos estamos integrados con un “sesgo de negatividad”, una función evolutiva que una vez fue necesaria para nuestra supervivencia. Esto significa que nuestros cerebros se construyen con una mayor sensibilidad a las noticias desagradables y una tendencia a incorporar las experiencias negativas con más fuerza que las positivas. Como dice el Dr. Rick Hanson, neuropsicólogo y autor de Hardwiring Happiness :

“El cerebro es como velcro para las experiencias negativas, pero un teflon para las positivas”.  

La buena noticia es que puedes romper este sesgo. Los estudios han demostrado que la atención plena puede ayudar a reconectar el cerebro y aumentar nuestra capacidad de felicidad y bienestar. Por suerte, puedes cultivar el optimismo y la atención es el arma más eficaz para ayudarte a darte cuenta de esta predisposición hacia lo negativo.

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A menudo se dice que los estados de ansiedad y depresión provienen de nuestras formas de pensar: si estamos ansiosos, estamos pasando demasiado tiempo pensando en el futuro y si estamos deprimidos, estamos rumiando con demasiada frecuencia sobre el pasado. Si analizas el tiempo que pasas a lo largo del día en el pasado o el futuro puede sorprenderte. La atención plena, básicamente, es la práctica de estar completamente presente en cada momento con una actitud receptiva, curiosa y abierta hacia la experiencia que estás teniendo. Contemplas cada momento como un nuevo comienzo, una nueva oportunidad.

William James escribió en 1890: “La facultad de traer de vuelta deliberadamente la atención errante, una y otra vez, constituye el fundamento mismo del discernimiento, del carácter y la voluntad. Nadie es maestro de sí mismo si no la tiene. La educación que mejore esta facultad sería la educación por excelencia”.

Cuando la mente está en calma y con claridad, surge la felicidad porqué éste es su estado natural, un estado al que simplemente regresas, un estado natural que puedes encontrar en tu interior. En el siguiente post seguiré ilustrando cómo cultivar hábitos mentales útiles que te lleven a él.

 

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